Alrededor del mundo, todos los días hay cientos de millones de mujeres tomando hormonas sintéticas para evitar embarazos no deseados: desde que se introdujeron estos métodos anticonceptivos por primera vez en la década de los 60, no hay duda de que la autonomía reproductiva ha causado una revolución.

Pero con la píldora no todo es color de rosa: durante los últimos años hemos visto cómo han aumentado los estudios que se encuentran examinando si la anticoncepción hormonal causa o no efectos secundarios para la salud mental tales como la depresión. De hecho, varias investigaciones han sugerido que existe una correlación entre las pastillas, la depresión e incluso el suicidio, pero la respuesta que obtendrás cuando te preguntes si la píldora te deprime no va a ser del todo muy clara.

Si bien recordamos, el profesor Øjvind Lidegaard de la Universidad de Copenhague publicó en 2016 un informe que encontró que los diferentes tipos de anticoncepción hormonal (la píldora, la espiral de mirena, el implante y el anillo nuva) estaban relacionados con la depresión. El estudio investigó a un millón de mujeres danesas entre las edades de 15 y 34 años durante un período de 13 años, y descubrió que quienes tomaban anticonceptivos hormonales tenían un 70% más de probabilidades de experimentar depresión que quienes no los tomaban.

Lidegaard publicó un nuevo trabajo el año pasado que examinó el mismo número de registros médicos de mujeres y descubrió que había un mayor riesgo (aunque relativamente pequeño) de suicidio. Y ahora, un estudio más publicado la semana pasada en la revista médica Plos, un grupo de médicos suecos investigaron a 800,000 mujeres.

Los estudios siguen dando los mismos resultados

Ugh. malditas pastillas. Imagen: Tumblr

Ugh. malditas pastillas. Imagen: Tumblr

¿Qué fue lo que encontraron? Las mujeres (especialmente las adolescentes) que tomaban anticonceptivos hormonales tenían más probabilidades de estar tomando también drogas psicotrópicas, es decir, cualquier medicamento que se usa para tratar la salud mental de una persona. De las que estaban tomando anticonceptivos hormonales, un 3,7% también estaban tomando medicamentos para su salud mental, mientras que las que no tomaban anticonceptivos, solo el 2,5% tomaba medicamentos para su salud mental.

¿Dónde nos deja todo esto? Pues según la profesora Charlotte Wessel Skovlund, autora principal del trabajo de investigación en Dinamarca, dijo que cree que la anticoncepción hormonal puede tener un efecto directo en el cerebro.

“Hace tiempo que sabemos que los estrógenos generalmente mejoran el estado de ánimo de las mujeres, mientras que la progesterona lo deprime. Es por eso que algunas mujeres (incluso si no toman la anticoncepción hormonal) experimentan cambios de humor en su estado de ánimo en el ciclo menstrual cuando la progesterona es más alta. Todos los tipos de anticoncepción hormonal están dominados por la progesterona, por lo que incluyen muchas más hormonas que tienen los mismos efectos que la progesterona y el estrógeno, por lo que no sorprende que estos anticonceptivos hormonales puedan causar depresión”.

Pese a que esos mismos “cambios hormonales” fueron considerados tan severos en los estudios clínicos de una posible pastilla anticonceptiva masculina, que los hombres se sintieron incapaces de soportarlos y las pruebas se suspendieron, las mujeres, sin embargo, siguen soportando esas ruletas rusas depresivas, y aun cuando muchas le revelan los síntomas a los médicos, terminan recibiendo como respuesta un “eso es normal”.

Con cada estudio que confirma un posible vínculo entre la anticoncepción hormonal y los problemas de salud mental, la posibilidad de que los médicos la tomen más en serio aumenta, sí, pero hasta que múltiples estudios hayan producido los mismos hallazgos, es poco probable que las pautas cambien. La única solución es ser sincera con tu médico para informarle que el método hormonal de tu preferencia te está haciendo sentir deprimida, ya que estarán obligados a buscar una alternativa o ayudarte con medicación que ayude a mantener los síntomas controlados.

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