Al día de hoy, el músico, cantante, productor y compositor Sebastián Sotomayor Sepúlveda, mejor conocido como (me llamo) Sebastián tiene cuatro discos a cuestas: Salvador (2010), Adiós vesícula mía (2011), El hambre (2013) y La Belleza (2015). Todo comenzó como un experimento color rosa y sabor a chicle para demostrarle al coro de la iglesia donde cantaba cuando era niño, y en especial a los académicos que le decían que nunca tendría éxito por ser algo “gordo” que podía hacer lo que le diera la gana, como combinar sonidos barrocos con el pop, crear el género pop gay y convertirse en uno de los exponentes pop más conocidos de Chile.

Hoy su sonido exagerado y sin restricciones ha evolucionado un poco, y prepara un quinto disco junto con el productor Cristian Heyne, con quien ha desarrollado una relación simbiótica que lo ha llevado a traernos sutilezas melódicas y muy emocionales en temas como Las Polillas e Hijos del Peligro, que se convirtió en uno de nuestros videos favoritos de este año.

Nos sentamos a conversar con Sebastián, a conocer un poco cómo ha sido el trabajo con Heyne, cómo son sus conciertos en vivo, cuál es su proceso a ha hora de escribir y por qué la serie House of Cards es un fiel reflejo de la industria musical chilena.

¿Estás contento?

Sí, supongo. Qué difícil la pregunta. Con mi trabajo estoy feliz, porque están pasando cosas bacanes. Justo estoy en un momento donde el equipo está creciendo harto y al parecer soy una especie de mini empresario y tengo que tener contenta a mucha gente. Parece que lo arruino todo el tiempo y pido cosas inhumanas a las personas y que me odian. Yo soy un poco exigente… hay personas que llegan al proyecto por distintas razones y empiezan a involucrarse. Para mí ésto no es un trabajo, no sabría hacer otra cosa.

Siendo artista, las redes sociales son un mal necesario, los fanáticos hasta cierto punto piden eso. Pero generan una cercanía que no es real.

Pienso que me gusta mucho más pasar el día haciendo cosas con gente o no tan metido en la onda del celular o en Internet. Ahora. Yo llegué hasta el fondo de la hipertecnología. Perfectamente Black Mirror. A mí me gusta hacer eso del Instagram pero igual me atrapa. Que alguien en la calle se me acerque y me hable de algo que yo mismo subí a Internet. Como que sienten que te conocen, te dan cosas de algo. Por eso trato de no estar tan hiperconectado. Bueno, además es que he hablado con otros músicos que no sé, ya llevan trabajando mucho rato y me dicen que esa es la solución. O si no te vuelves loco.

Hemos notado el apoyo de ilustradores, ¿cómo han surgido esas colaboraciones?

En un inicio, a Vito Riveros lo conocí por GROWLr o Grindr, ponte tú, hace millones de años atrás cuando éramos todos jóvenes (risas). Como que hablamos y tuvimos buena onda. Él hizo unas ilustraciones para un vídeo, después él me pidió que tocara en algún lugar. Pero desde hace unos años yo como que convoco a una especie de casting cuando quiero una ilustración, busco distintas personas: le escribo un correo a alguien y le propongo algo más concreto. Por lo general la vida me los pone.

Por ejemplo a Ludy lo conocí en una feria de ilustración y me dijo que le encantaban mis canciones, me regaló un poster. Tiempo después necesitábamos una ilustración y pensé en él. Tampoco soy de la onda de hacer como audiciones formales.
Conocí a Daniel Arzola (quien hizo la ilustración para la portada de Hijos del Peligro) a través de Jaime Parada en un evento que organizó. Me dijo que le gustaba lo que hacía y cuando decidimos lanzar la canción, pensé que él era la persona indicada para hacerlo. Yo no iba a salir en el vídeo, pero iba a hacer una ilustración con mi cara en un cartel. Si se fijan en la ilustración, está llena de detalles. El pelo, que yo tengo así como puercoespín (risas), son puras balas chiquititas. Y como el bindi que tengo, es una bala enterrada. Eso se nota si le hacen un zoom.

Me llamo Sebastián - Hijos del Peligro

Ilustración para el sencillo “Hijos del Peligro”.

Hablando sobre Hijos del Peligro, ¿la canción surgió antes del atentado en Orlando o fue coincidencia?

Escribí la canción antes, mucho antes de eso. Yo siento que las canciones nunca se terminan, siempre en vivo voy cambiando la letra de una canción o algo me va haciendo más sentido. Voy cambiando algunas partes. Entonces la letra de una canción no está terminada hasta que entramos al estudio a grabarla. Esa canción yo la venía cantando hace rato, pero una semana antes de grabarla — siempre hago ese proceso como de revisar las letras, si tiene todo el sentido que yo quiero o también estar viendo lo que pasa alrededor, dejarla lo más viva posible — y que me haga sentido. Creo que lo de Orlando influyó, modificó algunas palabras pero la letra estaba hecha de antes. Se llamaba En Lo Alto. Cristian Heyne me sugirió (dice imitando su voz): “Esto se debería llamar Hijos del Peligro.”

¿Cómo surgió la idea de trabajar con Cristián Heyne? En general cuando compones, la canción está básicamente lista.

Yo compuse todo con un piano y un bombo, eso estoy haciendo para este disco. Cuando terminaba las canciones se las pasaba a Heyne y juntos en el estudio empezábamos a hacer cosas arriba de lo que yo ya tenía. Todas las ideas de arreglos surgían de él. O a veces me decía “oye, aquí grabemos unos coros”, él dirigía esa parte. Igual a mí me gusta mucho eso, pero para hacerlo tengo que confiar mucho en el artista que produce el disco. Igual después de Heyne, no sé si confío tanto en otra persona. Hay gente que me tinca — como Milton Mahan de los Dënver — pero ambos estamos un poco ocupados y no hay ningún apuro. A mí me gustó mucho trabajar con Andrés Landon, me encantó lo que hicimos con los tres singles del disco anterior y me encanta su forma de ver la música, pero siento que con Heyne tomamos otra dirección este disco. Igual podría ver productores afuera, sería bacán.

Sebastián y Cristan Heyne

Sebastián y Cristian Heyne. Fotografía: Instangram

¿Algún nombre?

No podría darte un nombre: si me habla alguien, yo lo buscaría en Google para saber quién es. Me gustaría que alguien se interesara en mí. Primordialmente espero eso, pero no hay ningún apuro. Uno de los desafíos de tener un equipo de trabajo a esta altura — que no sé qué altura es, porque no es emergente pero tampoco es ultra pro — es encontrar gente que quiera trabajar porque cree en el proyecto.

Y ahí está el riesgo…

Una las virtudes del trabajo de los músicos — pero que siguen intentándolo — es que si bien hay momentos super difíciles, sobre todo al despegar. Después la gente apaña y va a tus conciertos, y tú sigues trabajando y siendo perseverante, ya no se puede retroceder. Sobre todo cuando uno es el sostén de eso, la gente que escucha se enamora de lo que haces. Si tú sigues haciendo lo que haces honestamente, la gente va a seguir apañando.

“A veces pienso en qué pasaría si ésto se va a pique y no pueda grabar ningún disco más, no sé cómo podría desenvolverme ahora en la vida real; volver a dar a clases de canto; me gustaría seguir profundizando en el tema de las canciones. No me imagino en la vida de otra forma.”

¿Te sientes reconfortado por tus logros?

Creo que si yo pudiera contarle al Sebastián del pasado las cosas que he logrado, ese Sebastián estaría super feliz. Uno también ve todo lo que has cedido para que todo lo que ha sucedido, suceda. Lo que has tenido que intercambiar, lo que has tenido que dejar de lado, lo que has tenido que sacrificar para levantarte de alguna forma. Yo siento que estoy mucho más cansado que cuando era más joven. Hay situaciones de inestabilidad en mi vida aún, en mi vida como músico, y yo tengo que hacer que ésto se sostenga más. A veces pienso en qué pasaría si ésto se va a pique y no pueda grabar ningún disco más, no sé cómo podría desenvolverme ahora en la vida real; volver a dar a clases de canto; me gustaría seguir profundizando en el tema de las canciones. No me imagino en la vida de otra forma.

Yo soy super vertiginoso en general, pero emocionalmente me siento una persona estable dentro de todo. Siento que el amor son como acuerdos: tú conoces a alguien, te enamoras y quieres que esa persona esté bacán. Yo siento que hay muy pocas razones por las que yo abandonaría esos compromisos. Y tengo varias relaciones abiertas hace varios años; tengo una red de gente que me cuida. Igual peleamos, como todo el mundo. Pero siento que una cosa no tiene que ver con la otra, son tiempos distintos. Yo nunca he tratado de dejar de lado a las personas importantes en mi vida. Y si son personas importantes, es porque han soportado mis procesos: ser cantante, ser independiente, querer que te vaya bien en eso, darlo todo sin tener una retribución en plata. Uno de mis pololos, cuando yo era muy chico me apañó y me mantuvo: me dijo tú dedícate a tu música, sigue tocando y has lo tuyo. Tampoco siento esa cosa Disney ni nada eso, las relaciones van modificándose con el tiempo. Mi vida se trata de pensar en la música, de escribir lo que pienso. No creo que haya una división trabajo/vida personal. No sé separar las cosas. No digo onda: “oh, es hora de trabajar”.

¿Has tenido alguna lucha interna o externa en cuanto a cosas en las que hayas tenido que ceder en favor del proyecto (me llamo) Sebastián?

Mi dignidad. Mi dignidad sobre todo y más que nada (risas). La verdad es que por ejemplo Heyne nunca impuso una decisión, siempre sugirió cosas. Por ejemplo, lo que habíamos hecho con Las Polillas, fue elegir una canción que no fuese específicamente cola (chilenismo para referirse a los gays). Me dijo: “ya hay gente que te conoce por eso y que te sigue, entonces escojamos alguna que no sea explícitamente gay”. Con En Lo Alto (rebautizada como Hijos del Peligro) yo le dije que quería enfatizar que el vídeo se tratara de lo que trata y le conté un poco. En un principio se resistió un poco, pero accedió.

(me llamo) Sebastián

Fotografía: Gato Diego

¿Te gusta le etiqueta de pop gay?

Yo no soy adicto a las etiquetas. Las etiquetas las pone otra gente, no yo. Yo hago lo que hago por la música. No entiendo muy bien lo que está pasando con este éxito, que siempre quise y que ahora está como sucediendo. Tampoco sé muy bien cómo enfrentarlo. No sé, estoy intentando dar unos manotazos como para intentar hacerlo bien, pero por ejemplo, con las redes sociales… es una decisión que tiene que ver exclusivamente con eso. No sé si me resulta tanto a veces, pero igual me meto a Facebook y me quedo pegado viendo cosas entretenidas. ¿Viste ese capítulo de Black Mirror donde todos se dan likes? La vida es así. A mí me gustó mucho el personaje de la amiga de la protagonista, la popular. Se le notaba la pena de lo cansada que estaba.

Yo no soy millonario. Lo único que puedo ofrecer son mis canciones y lo que hago. Mi ambición es poder seguir tocando y poder seguir viviendo para hacer discos y tocar, y hacer una exposición de ilustración que quiero hacer. A lo único que aspiro es que me sigan llegando mensajes, como una mamá que me dijo “escuché tu canción y ahora dejo jugar a mi hijo con las Barbies”. Si logro eso, perpetuarlo en el tiempo, no sé qué más podría pedir.

¿Pasa a menudo que se te acerca la gente?

Sí, pasa mucho. Estoy instaurando que siempre al final de las tocatas, trato de quedarme a saludar a toda la gente que se quiere quedar y que me fue a ver. Ahora en Pulsar, me quedé hasta el final. Hasta que cerraron la Estación Mapocho. Nos echaron, el osito productor se aburrió y se fue. Había gente que decía cosas muy muy bonitas. Y yo no me acuerdo de sus nombres. Con suerte recuerdo sus caras a veces, es como que me hace sentido todo cuando nada tiene sentido de repente. Que alguien enaltezca algo que yo hice y te permita seguir haciéndolo es bacán. Mucha gente se acerca y me da las gracias, a veces se ponen a llorar como si yo fuese Juan Gabriel. Me abrazaban, piden una foto pero tiritando. Yo les decía, loco relájate, si está todo bien. Una niña de 14 años me dijo “Sebastián, yo te puedo dar vuelta” y yo estaba como “¿¡QUÉ!?”.

Hasta cierto punto uno también necesita de esa aprobación.

Sí, igual un poco. Pero es una aprobación que es superficial. Igual tiene que ver con algo que tu armaste, que no necesariamente eres tú: la foto de algo que hiciste o no sé. Yo me meto a Grindr y me hablan de las canciones, fin. Te quería decir tal cosa y punto. Al final como que yo ya ni respondo, creen que soy onda un perfil falso o me preguntan algo de una letra. Tiene una parte bacán y otra que no tiene que ver contigo. Las canciones representan un momento. Por ejemplo, sigo cantando hasta el día de hoy Niños Rosados, que es como una foto de mi pasado. Abre una puerta de un Sebastián que ya no soy.

Tenemos la impresión que tus canciones de antes parecen más complejas, ¿crees que tuviste que ceder un poco?

Cristian Heyne primero me dijo si yo quería trabajar con él. Y yo igual decidí tirarme a la piscina confiando en el trabajo que él ha estado haciendo con otros artistas. Una de las primeras cosas que hablamos fue de la simpleza: “tú ya no necesitas cantar todo lo que puedes cantar, no necesitas decir todas las palabras que quieres decir, tampoco necesitas poner todos los acordes que quieres. Necesitas armar algo con lo mínimo, para que el mensaje sea directo, saca los adornos”. Fue el único consejo que me dio de composición. Y yo entrego las canciones hechas. Si una canción no le gusta, en vez de como tijeretearla, hago otra.

¿Cuándo empezaste a escribir para este disco?

Cuando volví de la gira por México y EE.UU el año pasado, en septiembre del año pasado. Yo tengo eso que escribo muchas canciones, no sé hacer otra cosa. Componiendo se aprende un montón: enfrentarse al mismo desafío desde distintos lugares y sorteándolos de distintas formas. Aún no hay fecha de lanzamiento. Vamos tocar en el Lollapalooza en abril, abriremos un escenario. Tengo una ropa super hermosa pensada para ese día.

(me llamo) Sebastián

Fotografía: Rodrigo Pincheira

¿Tienes una canción favorita del disco que estás haciendo?

Me gustan todas. Hijos del Peligro me gusta caleta, peleé para que fuese el segundo sencillo. Tengo otras que me gustan harto, me intriga saber cómo van a terminar. De las antiguas me gusta mucho Oye Favorito, la tocamos harto. Nunca fue un sencillo ni nada, pero me gusta mucho. Monumento también me gusta mucho. Yo estoy siempre tocando canciones nuevas, me gusta mucho compartirlas, porque es lo que me están pasando. Me gusta cuando veo videos de una tocata muy antigua tocando las canciones con otra letra, con otra forma. Es bacán ver cómo evolucionan.

¿Hay fecha de lanzamiento para el disco?

Aún no. Pero yo creo que están todas las canciones compuestas para este disco. Pero cada vez voy componiendo más, así que de seguro van a haber algunas que van a quedar fuera. Pero tengo una idea, que ojalá me resulte, un plan B: que es pedirle que quiero que canten canciones del nuevo disco. Y van a quedar ahí guardadas, porque así he perdido un montón de canciones que ya ni sé cómo se llaman.

(me llamo) Sebastián

Fotografía: Jon Jacobsen

¿Y desestimas la idea de escribir canciones para otros artistas?

Yo hago ésto por la música, no es por la plata. A veces pienso que no quiero que alguien cante una canción sin tener idea de por qué la hice. Pero si alguien se siente conectado con lo que yo hago, que me busque. Si me piden que entregue mi trabajo, está bien, si no estoy modificándome para otra persona. Es algo que yo creo, un emblema que yo levanté. Sería bonito, pero no es mi prioridad. Tocar es lo que más me gusta.

¿Tocar es lo más favorito en tu vida?

Sí, definitivamente. Es lo que más me gusta hacer. Yo siento que las canciones en los discos son como una especie de señuelo para que la gente conozca tu trabajo. Pero yo creo que la magia de la música ocurre en vivo. Siempre es una experiencia distinta. Un concierto bacán puede cambiarte la vida. Y a mí, dar un concierto, me cambia la perspectiva de las canciones. Hacer conciertos cada vez más grandes, más bonitos y para más gente es bacán. Es muy lindo, como el equipo humano detrás crece, la producción, la banda. Para mí, todo es para justificar ese momento.

¿Cómo fue la experiencia de ir de gira a Europa?

Fue bacán, mi primera vez allá. Fue ir super a la guerra, como hace 5 años atrás. Con Pablo — osito productor — llevando el teclado, haciendo conciertos acústicos. Cuando llegaron 4 personas en un lugar de España muy escondido. Tomar un avión, después un tren… muy punky. Si yo aquí en Santiago salgo de mi casa por algo de trabajo: por ensayar, por tocar. Nada más. Tocar es lo que más me gusta hacer, más que componer, más que nada.

¿Qué estás viendo/escuchando actualmente?

Series, las vi todas (risas). House of Cards, la música chilena es así (risas). Black Mirror me encantó. Hoy estuve escuchando un montón de música chilena. Camila Moreno, Javiera Mena, Los Dënver. Regina Spektor sacó un disco nuevo y está super lindo. El disco anterior a este era muy pop y ahora volvió a rescatar esas cosas del principio, más juguetonas.

¿Cómo te ves de aquí a unos años?

Muerto (risas). No sé, ni siquiera sé qué va a pasar conmigo mañana (risas). Tocando, espero. Yo me sorprendo con lo que pasa año tras año conmigo.

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