Desde 1948 hasta su retiro en 1979, el fotógrafo mexicano Enrique Metinides tomó miles de imágenes y siguió cientos de historias en la ciudad de México y sus alrededores. Y qué imágenes e historias fueron: accidentes automovilísticos y descarrilamientos de trenes, un avión estrellado en un tejado, apuñalamientos en la calle y tiroteos en el parque, apartamentos y gasolineras prendidos, terremotos, explosiones accidentales, suicidios, asesinatos.

Cuando tenía diez años, su padre le regaló una cámara, y poco después, comenzó a tomar fotografías de accidentes automovilísticos en las calles del barrio San Cosme de la ciudad de México, donde vivía. Gracias a las oportunidades que se encontraban rondando la estación de policía, yendo a la morgue y convirtiéndose en voluntario de la Cruz Roja para viajar con ambulancias, fotografió su primer cadáver y publicó su primera fotografía cuando solo tenía 11 años. A la edad de 13, se convirtió en un asistente no remunerado del fotógrafo de crónica roja del diario La Prensa, y se ganó el apodo de “El Niño”.

Es por estas fotografías macabras pero finamente compuestas que Metinides ha ganado reconocimiento como fotógrafo de arte: sus tomas de accidentes automovilísticos, accidentes aéreos, asesinatos y suicidios más que satisfacieron a sus lectores en este sentido. Pero lo que se hace evidente es el contraste entre las imágenes de Metinides y la mayoría de las que podrían verse hoy, pues siempre rechazó los close-ups de detalles sangrientos, prefiriendo enmarcae escenas completas, a menudo tomando en cuenta a las multitudes que se reunían para ver la catástrofe o la muerte de primera mano.

“Soy fotógrafo por accidente, tomé fotos por casualidad gracias a películas que vi e intenté imitar, como un fotógrafo o un director de escena. Esto me permitió hacer fotos únicas en la prensa sensacionalista, qué raro, ¿no?”

En una foto de 1972, un automóvil se detiene después de un choque, y una multitud se congrega alrededor del chasis de acero destrozado de tal manera que parece que el automóvil patinó entre los peatones, separándolos hasta que no pudo ir más lejos. La gente mira fijamente la lente de Metinides. En una imagen tomada en el lago Xochimilco en 1960, se formó otra multitud para observar cómo un salvavidas recupera un cadáver. Se los puede ver reflejados en el agua, reunidos a lo largo de la orilla.

Es esta combinación de multitudes y composición lo que eleva las imágenes de Metinides por encima de la mera explotación: se centran en la fascinación compartida por el espectador de la fotografía y la multitud que se ha reunido en la escena, y también revelan el talento de Metinides para ver escenas de una manera original.

Arresto, 1952. Fotografía: Enrique Metinides

Arresto, 1952. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1955. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1955. Fotografía: Enrique Metinides

Lago Xochimilco, 1960. Fotografía: Enrique Metinides

Lago Xochimilco, 1960. Fotografía: Enrique Metinides

Polanco, Ciudad de México, 1967. Fotografía: Enrique Metinides

Polanco, Ciudad de México, 1967. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1958. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1958. Fotografía: Enrique Metinides

México, 1963. Fotografía: Enrique Metinides

México, 1963. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1967. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1967. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1951. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1951. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1974. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1974. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1950. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1950. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1968. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1968. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1972. Fotografía: Enrique Metinides

Ciudad de México, 1972. Fotografía: Enrique Metinides

Querétaro, 1969. Fotografía: Enrique Metinides

Querétaro, 1969. Fotografía: Enrique Metinides

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