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Cine / TV Music

El soundtrack de “The End of the F***ing World”, una playlist de oldies para adolescentes desadaptados

The End of the F***ing World. Fotografía: Netflix
Words mor.bo

Con la noticia de que Netflix confirmó días atrás la segunda temporada de The End of the F***ing World, no pudimos evitar darle un nuevo repaso a la serie estrenada a principio de este año. Esa protagonizada por el aparente psicópata y sociópata James, y su compañera Alyssa, un par de adolescentes perdidos en el mundo que les tocó vivir, y en el que se niegan a encajar.

Además de ser un ejemplo perfecto de la angustia adolescente de hoy en día en la pantalla, la serie tiene un arma secreta escondida a plena luz: una banda sonora increíble, compuesta casi por completo por clásicos del rock de décadas pasadas. Al usar estas canciones de otra era, el show nos muestra que los dos personajes principales no solo se pierden en sus propios mundos, sino que buscan un lugar a donde pertenecer, y que quizás ni siquiera esté en su propia década.

La música desempeña un papel fundamental para resaltar el humor de la serie, incluso en las escenas más intensamente dark: cuando James mata al hombre que intenta atacar a Alyssa, ambos deciden limpiar la escena del crimen en lugar de llamar a la policía. Alyssa, en uno de sus momentos más Alyssa, sugiere que pongan algo de música mientras borran sus huellas y la sangre del lugar, y lo que sigue es un montaje lleno de humor negro con un bop old school: Zu Zu de The Bonnevilles.

Otra de las escenas notables en cuando a música es cuando James comienza a darse cuenta de sus sentimientos hacia Alyssa, y ambos están bailando alrededor de la caza vacía en la que se metieron al ritmo de  son  Alyssa mientras bailan Settin’ The World On Fire de Hank Williams, que al igual que selecciones clásicas como The End of The World de Julie London; Why Can’t I Touch It? de Buzzcocks; Oh Daddy de Fleetwood Mac o incluso Five String Serenade de Mazzy Star marcan el tono de toda la serie, destacándola como algo único y fuera de lo común, pero de alguna manera clásico en su estilo Bonnie & Clyde.

En una conversación con Billboard, el director Jonathan Entwistle revela que mientras estaba planificando la atmósfera de la serie, tenía una playlist de al menos 700 canciones (!) que había hecho con el creador del cómic original, Charles Forsman. Ambos escogieron canciones que fuesen el complemento perfecto de ese mundo surrealista de Alyssa y James, y uno que no tenía cabida en nuestro mundo actual y contemporáneo, así que incluir artistas actuales nunca fue una opción.

“Hicimos un show para adultos sobre adolescentes, y el nacimiento de la era adolescente fueron los años 50, nos pareció. Así que como decidimos jugar con toda esa vibra espeluznante y suburbano, automáticamente nos inspiramos en esas canciones de los 50, 60, y 70 llenas de ritmos doo-wop. Creo que es la música más triste del mundo”.

Para emparejar la música con las escenas adecuadas, Entwistle dijo que algunas canciones simplemente llegaron a su mente de manera instantánea, mientras que en otras instancias conseguir el track perfecto fue más complicado, pero siempre siguió la misma regla: emparejar canciones tristes con escenas felices y canciones felices con escenas tristes. Así, como para lograr hacernos sentir que el final del puto mundo se cierne sobre nosotros.

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