El pasado mes de abril, nos enteramos de que el gobierno de la capital de Argentina había tomado una decisión drástica de suspender todos los festivales de música electrónica en la ciudad de Buenos Aires luego de la muerte de 5 personas por sobredosis de drogas durante el festival Time Warp. ¿Las culpables? Drogas de diseño como éxtasis y LSD.

Pese a que la medida ha afectado al mundo de la música y varios conciertos en la ciudad (recordemos que el show de Kraftwerk casi se suspende), un informe del diario El Clarín dice que efectivamente, el consumo de MDMA en Buenos Aires se ha duplicado en los últimos tres años. Según indica Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, los adolescentes tienden a ver ciertas drogas como de bajo riesgo y no toman en cuenta las consecuencias:

“Los derivados de la metanfetamina, como el éxtasis o la pastilla Superman, cada vez se utilizan más. Probablemente, ocurra esto porque se impuso su uso recreativo: en general, lo consume un público joven — menor a 30 años — en grupo, con música y en lugares públicos.”

Al parecer, el consumo del éxtasis en Buenos Aires comienza entre los 13 y 14 años, haciendo que en el último cuarto de siglo el abuso de las drogas haya pasado del sexto al segundo puesto entre las causas más populares de muerte en adolescentes entre los 15 y los 19 años.

Según cuenta Damin, otras de las drogas que se ha popularizado entre los jóvenes argentinos son la marihuana, así como medicamentos como el tramadol y el fentanilo, que requieren prescripción, pero que muchas veces son falsificados.

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