En las colinas de Colorado, está surgiendo una nueva manera de disfrutar la más alta cocina. Los ingredientes para establecer el mejor ambiente para los clientes es el siguiente: aire libre bajo la noche estrellada, luz de las velas, flores, músicos en vivo, platos realizados por chefs galardonados, emparejamientos de vino y cerveza con cada plato… y un poco de marihuana también, claro está.

En un restaurante de colorado, más de 100 comensales disfrutan de cenas de $200 mientras fuman una cepa de cannabis cítrico acompañada de una ensalada de otoño con manzanas, dátiles y tocineta, seguida por una cepa más oscura y dulce que acompaña un plato principal de carne de cerdo asada a fuego lento en una salsa mole salsa con verduras carbonizadas y arroz. ¿Para el postre? Chocolate con marihuana, por supuesto, rallado sobre helado de caramelo salado y emparejado con un café con una infusión de aceite de cannabis.

Los comensales reciben pequeñas piezas de vidrio y encendedores para fumar los emparejamientos, o si lo desean, tienen a su disposición a profesionales que se encargan de hacerles cigarros al momento junto al bartender que sirve el vino.

Con esta iniciativa, la industria de la marihuana está tratando de alejarse de sus raíces de munchies de pizza y Doritos, buscando la mejor vía para combinar los alimentos con la marihuana de manera segura. Los chefs trabajan con cultivadores de marihuana para comenzar a combinar sabores, lo cual está impulsando a productores profesionales a desarrollar sabores y aromas distintivos para diferenciarse en un mercado lleno de gente que vende hierba barata. Según cuenta Corey Buck, jefe de cocina del restaurante Blackbelly, uno de los primeros en ofrecer el servicio, todo es alquimia:

“Hablamos con el cultivador para tratar de comprender las propiedades que ven en su cepa de marihuana. Ya sean notas cítricas, herbales o terrosas. De esta manera vamos descubriendo elementos para combinar con la comida.”

Uno de los cultivadores que trabaja con el restaurante, dice que aunque aún esto se ve como algo no muy refinado, en el futuro muchos hablarán de diferentes cepas de cannabis como si se tratara de vino, pues pese a que en un principio todo huele igual, con el tiempo se va desarrollando una sensibilidad que ayuda a distinguir las notas que las diferencian.

Estas cenas sólo están disponibles para mayores de 21 años, y el restaurante proporciona transporte de ida y vuelta para prevenir que los asistentes manejen bajo los efectos de la droga. El acceso a la marihuana, sin embargo, podría abrirse mucho más en los próximos meses en California y Maine, que permitiría su “uso social”, así que muy probablemente comenzarían a instalarse clubs o cafés de cannabis al igual que en Amsterdam.

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