¿Recuerdan cuando Kanye West tuvo un ataque de prosa en uno de sus conciertos y se puso a hacer discursos políticos y todos pensaban que se le había desconectado un cable? ¿Recuerdan esa imagen de Kanye y Trump en Nueva York? ¿Recuerdan que estuvo hospitalizado y terminó eliminando todas sus redes sociales? ¿Recuerdan que pensamos que había estado recluido en un centro de bienestar y paz, diseñando para Yeezy mientras escuchaba aves matutinas en su mansión de Calabasas?

Todo eso terminó hace un par de semanas, cuando el rapero Kanye West hizo un reboot total de su presencia en Twitter, haciendo borrón y cuenta nueva, y escribiendo un libro de filosofía, hablando de amor y originalidad y de cómo hay que sentirnos en paz con nosotros mismos. Además anunció un disco y sentimos que lo queríamos de nuevo.

Pero el idilio duró poco, porque en los últimos días West no solo ha lanzado algunas declaraciones polémicas apoyando a controversiales figuras de la extrema derecha norteamericana, sino que además hoy anda en un tuiteo salvaje desde hace horas, y hasta los momentos le ha lanzado cualquier cantidad de elogios al presidente Donald Trump (a quien dice amar sinceramente aunque la turba de la opinión pública lo ataque), y para probarlo, nos regaló una imagen de su propia gorra Make America Great Again.

Autografiada.

¿Por qué, Kanye? ¿Por qué, bro?

Hace un par de horas dijo que ambos pensaban igual y sentían igual porque ambos tenían “energía de dragón” y eran “hermanos”, y como era de esperarse, luego de descontrolarse de amor por Trump, pasó lo que tenía que pasar: llamó con el pensamiento a su BFF amante del Twitter, el mismísimo Donald Trump. Oh, shit.

No sabemos qué piensen ustedes, pero nosotros necesitamos que Kim Kardashian vaya quitándole el teléfono a este señor. Suficiente por hoy, Kanye. Piedad.

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