Eiko: A Body in Fukushima. Fotografía por William Johnston

Eiko: A Body in Fukushima. Fotografía por William Johnston

Conversamos con Eiko Otake coreógrafa y bailarina japonesa desde hace alrededor de 43 años trabajando en el movimiento Eiko & Koma. Otake hace del teatro algo irreverente y único, vive en New York desde 1976 y comenzó a bailar a los 19 años de edad.

El proyecto que representa Otake ha traspasado fronteras desde distintos escenarios, trayendo una obra llena de quietud, silencio, precisión, timidez, exposición, e intensidad emocional y solitaria denominada A Body in Fukushima, performance avalado por el New York Times

Eiko, conociste a tu compañero Koma, cuando tenías 19 años, ¿Cómo nació está conexión entre ustedes?

Eiko: Nosotros comenzamos a vivir juntos y eventualmente hicimos una familia, y aunque tuvimos dos hijos y no había existía realmente esa conexión marido y mujer solo vivíamos. Estamos muy apasionados por el movimiento artístico y nuestro eclecticismo del mundo.

Al principio esto fue solo un experimento, yo quería ser una escritora pero al final del movimiento de los 60’s ya estaba muy involucrada con todo este arte. Yo estaba en un movimiento estudiantil que luchaba contra el capitalismo, la injusticia y la militarización, pero con el tiempo algunos de estos movimientos se volvieron muy violentos entre ellos,  peleando entre los mismos sectores revolucionarios en vez de pelear contra lo que realmente era nuestra lucha; seguían peleando entre ellos por quien tenía la razón más correcta y ahí fue donde me cansé. Quería encontrar mi propia forma de vivir y no quería que fuese bajo el capitalismo.

No iba a trabajar para un periódico, ni para un banco, porque todos estos son parte del mismo gran sistema y yo quería trabajar fuera de ese sistema, pero también tenía que sobrevivir.

Eiko Otake en el Centro Cultural "Gabriela Mistral". Fotografía por Lukas Hardy

Eiko Otake en el Centro Cultural “Gabriela Mistral”. Fotografía por Lukas Hardy

Entonces, ¿Eras independiente?

Independiente, pero no teníamos dinero, yo abandoné una carrera de Ciencias Políticas porque una vez graduada me iba a considerar privilegiada y no quería eso. Así que el baile para mi era más básico y era trabajar con mi cuerpo, que en realidad es la única cosa que realmente poseo.

Dinero no tengo, ni mejor salario podía tener, así que quería regresar al cuerpo y encontrar las palabras de porque quería ser una escritora, fue ahí que comencé a bailar; la idea era crear un movimiento para encontrar las palabras.

Tenía mucho más potencial porque estaba destinado a las palabras, aún escribo palabras, pero me gusta el hecho de poder venir acá y no entender español, pero pienso que estoy conectada a esta audiencia indiferentemente o particularmente. Los chilenos por supuesto están muy desarrollados artísticamente, ustedes son poetas y tienen una historia muy intensa, y así que empecé a hacer este movimiento en lugar de hacer política.

Eiko: A Body in Fukushima. Fotografía por William Johnston

Eiko: A Body in Fukushima. Fotografía por William Johnston

Eiko, está característica de usar el cuerpo como motor y protagonista en tus piezas, ¿Cómo surge?

El cuerpo es una base, trato de pensar en bananas, la banana es un cuerpo y yo soy un cuerpo, entonces yo puedo cortarme a mí misma en dos partes y comer banana si quiero, pero no tiene sentido si me debo cortar yo misma. Porque esto es todo lo que tengo. Así que el cuerpo es la base de la democracia, y las personas no son nada iguales, algunos nacen hermosos, otros nacen en Estados Unidos o en familias ricas, tú pudiste haber nacido en un pequeño pueblo de Kenia, no escogemos en lo que nos convertimos, no somos nada iguales: nacimos, tenemos un cuerpo y morimos. Algunos son más inteligentes, otros nacen discapacitados, nada es justo.

Así que la función de este movimiento es esa: nacemos, tenemos un cuerpo y morimos, todo tiene que ver con ese momento entre nacer y morir. Y como este tiempo forma parte de un tiempo más grande, sabes ustedes son más jóvenes y yo soy más vieja y es una diferencia, tú estás aquí, él está aquí y yo estoy aquí. Así que este tiempo es parte de un tiempo más grande, a nosotros solo nos asusta nuestra propia muerte, pero tenemos la imaginación para imaginar el pasado o el futuro, pero falta nuestro cuerpo.

¿Cómo encuentras la paz a través de tus performances?

Porque soy una persona antiviolencia, pero también soy una persona agitada, molesta, estoy molesta con el mundo, el humano a hecho mucho mal. Y todos saben de lo que estoy hablando, estoy molesta desde niña, siempre he estado molesta con la política y soy muy critica con el mundo, pero también necesito una base, porque no te puedes encontrar a tí misma si hay rabia.

Entonces en la presentación, soy agitada, pero no soy violenta. Yo necesitaba crear ese lugar, es un lugar intenso para yo estar, pero es un lugar coexistencial, un cuerpo a cuerpo y ojo a ojo.

Una última pregunta, ¿Cómo fue para ti la tragedia de Fukushima?

Para mí la tragedia de Fukushima es una gran marca, es como cuando tienes muchos eventos en la vida que te sacuden. Yo fui absolutamente sacudida, pues tenía un estudio en el centro de Namie.

Despues de leer, ¿qué te pareció?