Consumo, codicia, indulgencia y la proliferación de cadenas de comida rápida podrían ser algunas de las ideas que le vendrían a la cabeza a cualquier crítico de arte que viera las ilustraciones del británico Donald Sanger, a quien no sólo le encanta dibujar figuras con sobrepeso, sino colocarlas en extrañas, sangrientas y surrealistas circunstancias, ya sea que estén en una piscina de refresco, sean deshechas contra un rallador al igual que un trozo de queso, o acompañen a un poco de salsa de tomate como la salchicha de un peculiar hot dog.

Sin embargo, el objetivo de Sanger es simplemente hacer ilustraciones que generen risas, extrañeza o simplemente entretenimiento sin ningún tipo de agenda: en este caso lo que ves es justo lo que quiso dibujar:

“Mi proceso es muy simple, de la única manera en la que puede ser realmente, ya que mis habilidades son limitadas. Dibujo una imagen con un lápiz, la escaneo y luego la coloreo usando Photoshop. Hago estas imágenes para divertirme y si entretiene al menos a otra persona, entonces eso es un extra. Siempre es gracioso saber lo que la gente piensa y las suposiciones que hacen sobre lo que me inspira. Tuve una pequeña exposición en una cafetería recientemente y oí una conversación sobre mis ilustraciones… La pareja hablaba de consumismo, comida rápida, globalización, etc. Tuve que reírme, porque la verdad es que una vez dibujé a una persona con sobrepeso, la encontré agradable y las seguí dibujando”.

Esta serie de ilustraciones llamada Mucky, fue una serie de dibujos que comenzaron como sólo eso: un momento de ocio y ganas de hacer algo un poco transgresor, divertido, tonto y pícaro, sin que hubiese ropa involucrada. Aunque no necesariamente son sexuales en su naturaleza, ver a un hombre saliendo de un pene puede sorprender a ciertas audiencias, sin hablar del sugestivo glory hole con el hot dog. Los planes de Sanger planes para el futuro cercano son expandirse a otros medios e ilustrar algunos cuentos infantiles, y buscar la manera de hacer realidad la ilustración del vibrador de Jesucristo. Amén, Donald.

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

Mucky. Ilustración: Donald Sanger

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