Su nombre es Elisa Espinoza, pero es mejor conocida por sus apodos: DJ Lizz, Queen Lizz, Lizz L0v3, o simplemente Lizz, si nos sentimos lo suficientemente valientes para tratar a la realeza sin títulos. Nació y creció en Concepción, y aunque su infancia no fue de color rosa, a los 15 años un golpe de suerte hizo que la situación económica de su familia cambiara de manera drástica. Tanto, que a los 17 años estaba camino a Oxford, Inglaterra, un lugar que le cambiaría la vida gracias a la música y una identificación falsa con la que en más de una oportunidad entró a Fabric y alucinó con artistas como Katy B. y Tinie Tempah, que le abrieron los oídos al futuro.

“Cuando empecé a escuchar todo eso, con DJs con mezclas diferentes, me decía, ‘¿qué es todo esto?’ Todos andaban drogados y locos, con parlantes en las paredes y en el techo. Empecé a bajar música como loca, y quería tocar esa música.”

Aunque regresó a regañadientes, al poco tiempo se hizo un nicho en la escena musical electrónica chilena y se puso a experimentar con sonidos a los que nadie se podía resistir. De los discos de Led Zeppelin, Pink Floyd y hasta Cheo Feliciano que estaban en su casa cuando era niña, evolucionó hasta mezclar en su cabeza y la punta de sus dedos el techno industrial y cajas de rap en clave de trap. Hoy es una artista conocida por todos, y con el lanzamiento de su primer EP, IMPERIO VOL. I, Lizz se trae vanguardia para escuchar en rincones oscuros y beats para sudar solo o acompañado.

mor.bo se sentó a conversar con esta reina del desenfado, quien nos habló acerca de la movida musical chilena, sus placeres culposos, su colaboración con PUMA, y por qué quiere bailar el día del apocalipsis.

Lizz para mor.bo

Fotografía: Daniela Beltrán | Asistente de Fotografía: Camila Meza | Make-Up/Styling: Rodrigo Ignacio

¿Qué artista para ti está haciendo una apuesta diferente dentro del mundo del pop, o en mundo musical chileno en estos momentos?

Antes la escena musical en Chile estaba muy cerrada, porque estaba súper dirigida a lo que era el pop. Chile es conocido en el extranjero por bandas como La Ley, Lucybell, que son conmemorativas de la industria, pero de un minuto a otro esto se empezó a abrir, y como que se empezó a pegar el house y la electrónica. Pero siempre hubo rap, siempre hubo black music y dubstep. Había un nicho pero a través de los años se ha ido abriendo la brecha de los estilos de la música, y han ido saliendo como nuevos DJs y productores. Desde que tenemos a la Tomasa del Real y otros artistas, de repente se empieza a volver popular la evolución del pop contemporáneo que es el trap. Al menos en la escena que yo me muevo, hay un radio mucho más amplio que la gente que sólo se mueve dentro del radio del bass o el trap, pero también me he rodeado con gente que siento que están haciendo cosas bacanes como Cholita Sound. Me gusta mucho lo que hacen ellos, con sonidos afro.

“Un productor famoso de pop chileno me dijo así: ‘Este estilo trap a nadie le va a gustar, esta wea es muy densa. Lenta y no tan rápida como el EDM, esto nunca va a ser popular, no va pa’ ningún lado.’ Debe estar cortándose las venas.”

La movida es tan rápida, que hay que irse adaptando e innovar, porque si te quedas en un pequeño nicho, te estancas.

Claro, es probar un poco más, por eso me gusta mucho la banda Playa Gótica, me gusta mucho lo que hace la Fanny. Si te fijas, es gente que se sale de mi zona, pero es gente con la que he tocado y he compartido. Soy multifase, me gusta la música en general, entonces voy adaptando todo lo que me gusta de la new black music como algo muy contemporáneo. Eso me ha dado la posibilidad de conocer más gente, y quizás en el fondo tienen una brecha musical diferente, pero al final apuntan a lo mismo, que es como innovar algo bacán.

Lizz para mor.bo

Fotografía: Daniela Beltrán | Asistente de Fotografía: Camila Meza | Make-Up/Styling: Rodrigo Ignacio

Y es cierto: la variedad de sus influencias es increíble. Nos cuenta que cuando tenía unos 13 años se paseaba entre el goth, el grunge y el rap, probando sonidos que le dieran esa experiencia aural que estaba buscando. En su casa se escuchaba rock clásico, desde John Lennon hasta Santana, sin dejar de lado a artistas como Marilyn Manson y Ministry. Después pasó por una fase de Portishead, Smashing Pumpkins y dubstep, sin mencionar a The Chemical Brothers, una de sus agrupaciones favoritas. Su paso por el Reino Unido la transformó de niña buena a una criatura hedonística con un olfato increíble para el beat, y fue allí donde empezó su romance con el trap, cuando ni siquiera lo consideraban un género que podía ser popular.

¿Cuando llegaste a Santiago habían fiestas para dedicarte a tocar lo que querías?

No, no había. Las primeras veces que toqué se llenaba, iba todo el mundo. Fue como en el verano del 2013 y no habían otras fiestas de mi estilo. Habían fiestas de EDM, de bassline, como la Rewind, pero todavía no había ese concepto del trap y twerk. Yo llegué lanzando cosas al aire, y la gente era como, “¿qué mierda?” Lanzaba Just a Lil Bit de 50 Cent Kelis. De Mariah Carey, como Heartbreaker. En ese tiempo todos querían bailar música hipster, que igual está bien, pero en ese tiempo todos creían que el reggaetón era penca, y yo estaba tocando Milkshake de Kelis y tocando trap. Después dije, “voy a hacer una fiesta de reggaetón y de rap” y esa fue la de Perreo Intenz, y me sustentó durante tres años. Todos mis amigos que odiaban el reggaetón andan cantando reggaetón. Y ahora, si algo tengo a mi favor, la música que hemos logrado hacer junto a Premium Banana no suena a nada que haya existido específicamente. Es una mezcla de hartas cosas y es por eso que cuando la gente la escucha dicen: “Esto suena a la Lizz.”

Lizz para mor.bo

Fotografía: Daniela Beltrán | Asistente de Fotografía: Camila Meza | Make-Up/Styling: Rodrigo Ignacio

Lizz siempre ha sido una fanática de la moda y en más de una ocasión ha prestado cosas de su propio guardarropa para editoriales de revistas. No hace mucho contaba en las redes sociales cómo mandó a hacer un traje estilo buzo transparente (“así como todo J.Lo”) con el visillo de las cortinas su casa. Todo el mundo lo quería. Tiene mucha ropa que ha diseñado ella misma, y de más está decir que su estilo transgresor es una de sus características más resaltantes.

“No hay nadie como tú y da lo mismo lo que diga la gente, porque finalmente tú eres real y eres importante.”

Cuando le preguntamos si tiene algunas piezas favoritas, confiesa que estos días anda enamorada de una chaqueta de cuero rosada, unos shorts de boxeador traídos de Japón, y un par de botas de látex que no se quita para nada (“pero es que son hermosas, ¡no puedo dejarlas!”). Hace poco, se convirtió en una de las musas de PUMA en Chile para la campaña Do You, dejando en claro que no hay dos como ella.

Lizz para mor.bo

Fotografía: Daniela Beltrán | Asistente de Fotografía: Camila Meza | Make-Up/Styling: Rodrigo Ignacio

Hablando de la colaboración con PUMA, esta campaña llama la atención por la variedad de tallas de las embajadoras, un cambio en relación con la imagen de antes que era súper sport. ¿Cómo surgió esa colaboración?

A mí me llamó la atención por el nombre de la campaña más que nada. Me pareció bacán, porque están intentando apuntar a un público que pueda acceder a cierta imagen, ¿cachai? Hay chicas que son deportistas, todas son de distinto aspecto, está la Tomasa, estoy yo… yo no soy deportista, no hago deporte, pero estoy ahí por otra razón. Como representante de una figura latina. Soy de cuerpo latino, jamás podría vender una imagen contraria. De hecho, creo que gracias a eso la campaña tiene éxito, porque que es como tuyo, como tú lo haces, lo que tú haces, a lo que tú te dedicas. Eso te hace única y especial. No hay nadie como tú y da lo mismo lo que diga la gente, porque finalmente tú eres real y eres importante. En el fondo le estoy diciendo a la gente que si les gusta hacer algo y lo hacen bien, háganlo, porque aparte de que lo van a disfrutar y se van a atrever, la gente los va a respetar por eso. Me pareció bacán, y me gustó que invitaran a puras niñas. ¡Girl power!

Ahora hay una tendencia en los músicos, pues muchos están empezando a crear sus propias marcas de ropa. ¿Te imaginas hacer algo así?

Sí me gustaría, pero no sé si lo haría, porque me gusta diseñar para mí y ya. No sé, podría hacerlo, pero claro, eso sería como forzarme más. Pero de que me gustaría hacerlo, me gustaría. Por ejemplo, para el video Chacal sacamos merchandise, y me llegaban mensajes hasta de otros países. Entonces como que al tiro nace esa idea, podría hacer cosas, pero eso implica obviamente tiempo. Pero puede suceder en cualquier momento.

Lizz para mor.bo

Fotografía: Daniela Beltrán | Asistente de Fotografía: Camila Meza | Make-Up/Styling: Rodrigo Ignacio

Para el 2017, Lizz ya tiene planificadas algunas cosas: en primer lugar, sacar la segunda parte del EP, que va a ser más intenso y rabioso. De esa manera los dos EP se transforman en un álbum. Para esa segunda entrega, promete algunas colaboraciones con artistas como Nani Castle y otros raperos, y como si eso fuera poco, está pensando rodar un cortomentraje a finales de este mes que lanzará en enero. Ella misma lo va a escribir y dirigir, y si quieren saber cómo se va a ver eso, pues sus influencias hasta los momentos son Stanley Kubrick, películas de animé y cintas como Perfect Blue.

Más que una historia, busca traernos una experiencia acompañada de música, algo así como el video Don’t Touch My Hair de Solange, con una estética bien definida que será una continuación de su clip Chacal. Además se va a Miami a cumplir algunos compromisos, pero no la extrañen todavía, pues de aquí a final de año lanza todos los videos de IMPERIO VOL. I. Antes de que se nos termine el tiempo, le preguntamos algunas cosas más divertidas.

Lizz para mor.bo

Fotografía: Daniela Beltrán | Asistente de Fotografía: Camila Meza | Make-Up/Styling: Rodrigo Ignacio

¿Cuál es esa música que consideras un placer culpable o inconfesable?

¿Inconfesable? A mí me gusta escuchar salsa. De hecho, cuando estoy muy ebria me pongo a escuchar salsa y me pongo como melancólica. Me pongo a escuchar a Los Van Van, Buena Vista Social Club. Los Van Van me gustan harto, y también La India, así como para cortarse las venas. Algunas me dan como un palo. Hay algunas de amor imposible, o como del hombre que le pega a la mina, pero la mina lo ama; o como del papá que le nace el hijo gay, y todo así. Esas letras me ponen como nostálgica, me ponen a medio pensar en asuntos familiares y por eso es como mi placer culpable.

Si mañana te decimos que se acaba el mundo, y que vas a ser nuestra DJ es una fiesta apocalíptica, ¿qué set te prepararías, o qué nos prepararías?

Si de verdad esa fiesta pasara, ¡creo que haría una lista de 100 canciones! Siento que más de pasar por varios estilos, tienes que ser algo tipo cuando te preguntan: “¿quién es el mejor cantante de la historia?” y tú dices Freddie Mercury y Michael Jackson. Temas como Wicked Game de Chris Isaak, esa canción es todo. Algo como Life’s A Bitch de Nas, esa canción marcó un momento brígido. Billy Idol, como Eyes Without a Face. Lo que pasa es que me dicen fin del mundo, y escucharía varias canciones. Es como medio melancólico, el fin del mundo, una paradoja. Aparte que no me lo imagino como algo tipo celebración, ¡pero si fuese una fiesta onda fin del mundo sería otra cosa! Pondría Yo Quiero Bailar de Ivy Queen, me gustaría bailar esa canción.

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