Día de la mujer: No hay nada que celebrar

Todos los 8 de marzo, la publicidad se entrega por completo a invitarnos a “celebrar nuestro día” comprándonos ropa nueva, a regalonearnos en la peluquería, a que disfrutemos del tiempo libre tomando un traguito en el Happy Hour.

También la comunicación invita a los hombres a regalarnos una caja de bombones o un bonito ramo de flores, junto con la frase cliché del “Feliz Día” en una tarjeta de cartón rosada con corazones rojos.

En el año 1910, un grupo de mujeres logró, luego de una ardua lucha, el sufragio universal. Días después, más de 140 mujeres murieron en un incendio durante su jornada de trabajo en una fábrica de camisas en Nueva York.

Ambos grupos de mujeres, lucharon por los derechos de muchas (de forma distinta) sin tener plena conciencia de la importancia que tendrían en el futuro. Estos hechos, se iluminan como antorchas en la reivindicación de los derechos de la mujer.

Ese fue el primer paso de una lucha que nosotras continuamos día a día, cuando respondemos en la calle a un acosador, cuando no nos callamos, cuando exigimos que nuestro sueldo sea el mismo que el de nuestro compañero de oficina.

En un día como hoy, nosotras no celebramos, porque valoramos la lucha de muchas otras mujeres, para nosotras no es un “¡Feliz día!” junto a un ramo de flores y una caja de chocolates en el escritorio.

La verdadera celebración la tendremos cuando no nos manoseen en el transporte público, ni nos acosen en la calle. Celebraremos cuando tengamos las mismas oportunidades de un hombre, cuando tengamos respeto. Sin cambios ni progresos en igualdad de género, no hay nada que celebrar.

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