A todos nos ha pasado: vamos a un museo, a una galería o a una exhibición de arte (clásico, moderno o de graffiti) para recargar la parte cultural de nuestro cerebro y nos quedamos mirando la obra frente a nosotros. A veces nos quedamos fascinados y perdemos la noción del tiempo; a veces nos aburrimos y seguimos caminando, y a veces, no entendemos nada de lo que estamos viendo y nos quedamos ensimismado, buscando entender de qué se trata la pieza hasta que nos sentimos incómodos y continuamos.

Además de la eterna pregunta sobre qué es realmente el arte (¡gracias, Marcel Duchamp!), otra de las dudas que muchas personas tienen es cuánto tiempo deberíamos estar frente a una de arte para poder apreciarla realmente. La verdad… es que nadie realmente lo sabe, pues es algo subjetivo. Por ejemplo, decenas de personas suelen aglomerarse frente al cuadro de La Gioconda en el Louvre solo para tomarle una foto sin realmente ver la pintura, y los que hemos tenido la oportunidad de verla de cerca quizás nos sorprende ver lo pequeña que es la enigmática y legendaria sonrisa de la Mona Lisa antes de continuar nuestro camino segundos después.

Sin embargo, gracias a varios estudios, podemos saber cuánto tiempo nos pasamos frente a cuadros y esculturas en un museo. Y la verdad, es menos de lo que nos imaginábamos.

Cantidad vs. calidad

Una visitante en el museo de Louvre. Fotografía: Siobhan Sullivan

Una visitante en el museo de Louvre. Fotografía: Siobhan Sullivan

Gracias a los profesores Lisa F. Smith y Jeffrey K. Smith de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, podemos saber que aunque terminemos conmovidos por una obra de arte, no necesitamos mucho tiempo para saber qué nos gusta: el promedio fue de 27.2 segundos. La mayoría suele continuar luego de 17, aunque hay personas que se toman hasta 3 minutos en cada obra.

Y si piensan que con la era de los selfies y de nuestra capacidad de atención reducida gracias al mundo digital esto podría traducirse en menos tiempo frente al arte, pues es todo lo contrario: el año pasado repitieron el estudio y se encontrarion que el promedio había subido a 28.6 segundos. Eso sí: el 35% de los asistentes a museos lo hacían para tomarse arties (selfies frente a obras de arte), sin siquiera tomarse un segundo para ver la obra. Al menos no hubo consecuencias desastrosas como en otros casos.

De esta manera, una visita al museo no se caracteriza por largas miradas a algunas obras de arte: simplemente se caracteriza por una breve mirada a muchas obras de arte. Y tranquilos: no hay una cantidad “correcta” de tiempo que necesite para mirar una obra, pues es completamente válido pasar tres horas frente a una sola, pero también es justo echar un vistazo rápido a todas las obras maestras de un museo importante o de cada obra de una exposición.

Al final, tú eres quién decide qué te gusta y qué no, y qué detalles quieres apreciar. Eso sí: date una pequeña felicitación si gastas más de 30 segundos analizando cada obra que te pasa por el frente, pues eso significa que estás sobre el promedio.

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