La sala del Teatro Oriente, una de las sedes del 14º Festival Internacional de Cine y Documental Música IN-EDIT Chile, está repleta. Ante un lleno total y expectante, Carlos Moena, director de Cuando Respiro en tu Boca. La creación de Peces (Chile, 2018), documental que retrata la grabación del disco debut de la banda chilena Lucybell en 1994 y que resultó ganador de la Competencia Nacional del festival, bromea con que se toma su tiempo en hacer las cosas. Algo no muy lejano a la realidad: los videocasetes en los que Moena registró los ocho días en los que fue grabado y mezclado el álbum Peces, en los Estudios Sonus de Santiago permanecieron perdidos hasta el año pasado, cuando el director los encuentra en su bodega y contacta a la banda para comenzar el proyecto.

“¡Parte, Claudio!” se escucha en el grito de una voz masculina. Sin embargo, lo primero que vemos es a un jovencísimo Francisco González tocando la base de batería del éxito de la banda que da nombre al documental, Cuando Respiro en tu Boca. Es un inicio potente, legendario. Estamos viendo los comienzos de un hito de la música chilena de los noventa, de una época en que la bonanza discográfica nacional revitalizó la escena musical (y viceversa), cuando las filiales locales de sellos multinacionales promocionaban a bandas y solistas chilenos en toda América Latina y sus videos rotaban constantemente en MTV… porque alguna vez MTV pasó videoclips.

Una época que vio el ocaso de Los Prisioneros, el camino al estrellato de La Ley, la internacionalización de Nicole, y que terminaría, unos diez años después, rendida ante la piratería, la falta de inversión en promoción y el desgano. Pero, de momento, vemos a González luchando por darle golpes constantes y cohesivos a la batería, ante la figura crítica pero paternal de Mario Breuer, el veterano productor discográfico argentino que guía a la banda en las grabaciones.

A pesar de ese primer grito que abre el documental, de su inconfundible voz, de su calidad de frontman y de haber presentado la cinta junto al director en IN-EDIT Chile, el vocalista Claudio Valenzuela no es el principal personaje de Cuando Respiro en tu Boca, recayendo gran parte del relato en la relación que se establece entre Breuer y González, entre las exigencias del productor y la inexperiencia del baterista; y la inquietud del tecladista Gabriel Vigliensoni por aprender a manejar las consolas de audio del estudio. A ratos aparece el bajista Marcelo Muñoz, quien da algunos de los momentos más graciosos y emocionantes del film, como cuando el director lo entrevista y en repetidas ocasiones se le apaga la luz, o cuando Breuer le ordena: “Tocá como si esto lo fuera a escuchar tu mamá, tu papá, y quizás alguna tía. O en el futuro, alguno de tus hijos”.

Cuando Respiro En Tu Boca. La creación de Peces.

Cuando Respiro En Tu Boca. La creación de Peces.

El público ríe a carcajadas seguido, ya sea por los clips de publicidad y programas de televisión chilenos que Moena incluye a modo de contextualización en dos oportunidades (las risas más fuertes vinieron de por un comercial de la desaparecida revista chilena TV Grama en donde presentan a la ex Miss Chile Raquel Argandoña, con un gran peinado y chasquilla típica de la época, como “la diosa del buen gusto”), como por ocurrencias tanto de Breuer como de los integrantes de la banda. A veces las risas son provocadas por dichos de los músicos durante sus entrevistas, como algunas declaraciones más bien relamidas de parte de Valenzuela u otras de González que sacaban a relucir su lado más inocente. Inolvidable y casi surrealista resulta el momento en que Breuer llega al estudio de grabación con un catálogo de ofertas de un supermercado de Santiago y comienza a divagar acerca de los nombres de los supermercados en Argentina y en Chile… todo esto mientras, de fondo, suena la mezcla de Vete, canción que sería el segundo single de Peces y que sería elegida como mejor canción del año en 1995 por distintas radios y críticos de espectáculos.

Cuando Respiro en tu Boca. La creación de Peces pudo ser un relato épico sobre cómo una banda novata logra grabar, contra todo pronóstico, siendo inexpertos y estando apenas financiados, uno de los discos más relevantes de la década de los noventa en tan sólo ocho días. Sin embargo, Carlos Moena, quien también fue parte importante del proceso de grabación del disco en un momento en que tanto él como los miembros de Lucybell eran estudiantes de la Universidad de Chile, decidió trabajarlo como un relato humano, lleno de humildad, de sueños y de una gran inocencia de un grupo de músicos que no veían venir el gran éxito que les esperaba una vez que EMI Odeón Chile decide incorporarlos dentro de su catálogo y lanzar el disco.

Se trata de un documental que no suelta a la audiencia, una audiencia que conoce la historia de Lucybell y ve las grabaciones como quien ve los viejos videos grabados por los padres de cuando eran niños, con momentos tanto de vergüenza ajena como de ternura y, principalmente, de orgullo. Luego del epílogo, en el que el director da cuenta del éxito que tuvo la banda con Peces, y en especial con el reconocimiento que Francisco González recibiría como mejor baterista del año, el público ovaciona de pie. Es una ovación que, salvo por algunas (repetitivas) faltas de ortografía en subtítulos y créditos del documental, es más que bien merecida… para Carlos Moena y para Lucybell.

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