Desde el año 2010, parece que algo malo comenzó a suceder en la vida de los adolescentes: desde entonces y hasta el 2015 (y más allá) el número de jóvenes menores de 18 años que se sentían inútiles y sin alegría (los síntomas clásicos de la depresión), aumentó un 33%, y los intentos de suicidio adolescente aumentaron hasta un 23%. Para mayor preocupación, el número de jóvenes entre 13 a 18 años que se suicidaron a escala mundial aumentó un 31%.

Hasta la cultura pop se ha dado cuenta de esta crisis existencial, con shows como 13 Reasons Why o The End of the F***ing World atrapando las miradas. Y ahora, en una investigación publicada en el website científico Clinical Psychological Science, Jean Twenge, profesora de psicología de la San Diego State University y un grupo de colegas, hicieron un estudio en el que encontraron que los aumentos en la depresión, los intentos de suicidio y el suicidio aparecían entre adolescentes de todos los orígenes: más privilegiados y menos privilegiados, en todas las razas y etnias y en distintas regiones alrededor del mundo.

Dra. Jean Twenge. Imagen: JeanTwenge.com

Dra. Jean Twenge. Imagen: JeanTwenge.com

Como si fuese una pandemia, el análisis encontró que la generación de adolescentes nacidos después de 1995 (los GenZ) eran los más propensos a experimentar problemas de salud mental que sus predecesores millenials. Pero… ¿por qué?

Al parecer, la culpa es de las pantallas que nos acompañan todos los días: laptops, computadoras, tabletas y teléfonos móviles. Aunque todavía no se ha comprobado un nexo real y determinante, el aislamiento social para favorecer el intercambio online parece ser un factor de riesgo, de acuerdo a Twenge:

“El uso de teléfonos inteligentes y la depresión no solo aumentaron en paralelo, sino que anteriormente algunos estudios relacionaron el tiempo que se pasa online con con problemas de salud mental. Descubrimos que los adolescentes que pasaban cinco o más horas al día en Internet tenían 71% más probabilidades que los demás de tener al menos un factor de riesgo de suicidio. Esos factores aumentaron significativamente después de dos o más horas por día en Internet”.

Say what?!

Ya que el uso de aparatos móviles electrónicos se ha normalizado en niños y jóvenes en la última década, los adolescentes ahora pasan mucho menos tiempo interactuando con sus amigos en persona, haciendo que sus estados de ánimo comiencen a afectarse, dándole paso a la depresión a menudo sigue.

Twenge afirma que sentirse socialmente aislado es también uno de los principales factores de riesgo de suicidio, y son justamente los teenagers quienes han pasado menos tiempo en actividades conocidas que benefician la salud mental (interacción social en persona) y más tiempo en actividades que pueden dañarla (tiempo en Internet).

Además, ya que muchos llevan consigo sus teléfonos, también están durmiendo menos, lo cual es un importante factor de riesgo para la depresión. De esta manera, el estudio concluye que si los teléfonos inteligentes están causando menos horas de sueño, eso podría explicar una de las razones por las que la depresión y el suicidio aumentaron tan repentinamente.

Claro está, el suicidio y la depresión tienen muchas otras causas como la predisposición genética, los entornos familiares, el bullying y el trauma pueden desempeñar un papel importante (sin hablar de la economía y la sobrecarga de información en un mundo diariamente caótico), pero según Twenge, lo importante para padres, familiares y amigos, es buscar reducir un poco la adicción a la pantalla a cambio de un poco de aire libre: si bien no es definitivo el nexo, es mejor que no hacer nada, ¿no?

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