Si bien es cierto que a primera vista el mundo parece estarse convirtiendo en un lugar más amigable para la comunidad LGBTQI+, la realidad es bastante diferente para quienes viven en Malasia. Pese a que el pasado mes de mayo se realizaron nuevas elecciones en ese país y se escogió a un gobierno aparente mente progresista y que le daría una mayor cabida a la diversidad, la verdad es que en sus 100 primeros días los ataques contra la homosexualidad han ido aumentando de una manera preocupante.

Hace un par de semanas, las autoridades hicieron una redada en un club gay de Kuala Lumpur y detuvieron a más de 20 personas por “comportamiento inmoral”; poco después una mujer trans fue atacada brutalmente en la calle a la vista de las autoridades sin que estas hicieran nada; un ministro mandó a remover fotografías de personas LGBT de una exhibición artística; y recientemente las autoridades han dicho públicamente que las personas homosexuales “tienen problemas mentales”, y que es necesario “tomar medidas” para disminuir el aumento de gays, lesbianas, personas transgénero y bisexuales para que vuelvan “al camino del bien” y tengan una vida normal. “Escóndanse”, les dijo el vice primer ministro hace poco.

La “ofensa” más reciente en el país mayoritariamente islámico (en donde la homosexualidad es considerada ilegal, no hay marcos legales antidisciminatorios que tomen en cuenta la orientación sexual y la identidad de género, y en donde existe una lista oficial para “identificar”a personas LGBT) fue el hecho de que dos mujeres de 32 y 22 años tuvieron que declararse culpables de “sexo lésbico” luego de que agentes de la sharia en el estado de Terengganu las encontraran juntas en un automóvil con un dildo, según el medio local Sinar Harian.

Esta semana, ambas mujeres fueron castigadas con seis azotes con una vara y multadas por casi USD $800 por la ofensa. La sentencia se llevó a cabo frente a unas 100 personas en el Tribunal Superior de la Sharia en Terengganu, y activistas de los derechos humanos de Malasia creen que esta es la primera vez que dos mujeres han sido azotadas públicamente en el país por relaciones entre personas del mismo sexo. Según el derecho civil de Malasia, el azote público de las mujeres está prohibido, pero está permitido por la ley islámica en algunos estados que han adoptado leyes de la Sharia.

Las reacciones

Una mujer azotada a principios de este año por prostitución llora en público durante la ejecución de la sentencia. Imagen: AsiaNews

Una mujer azotada a principios de este año por prostitución llora en público durante la ejecución de la sentencia. Imagen: AsiaNews

Amnistía Internacional dijo que el azote marcaba “un día espantoso” para los derechos humanos en Malasia. “El azote es una forma de tortura, infligir este castigo brutal a dos personas que se comprometieron en relaciones consensuales, envían a Malasia de regreso a la edad media”, dijo la directora ejecutiva de Amnistía Malasia, Gwen Lee.

Mientras tanto, los funcionarios en Terengganu afirmaron que el castigo de la sharia estaba justificado. “Es mejor educar que dañar o herir”, dijo Satiful Bahri Mamat, miembro del consejo ejecutivo del estado de Terengganu, en una conferencia de prensa luego de que la sentencia se llevara a cabo. “Creo que recibimos azotes más duros cuando estábamos en la escuela. Esto tenía la intención de servir como una lección para la sociedad”, dijo.

Sin embargo, algunos parlamentarios criticaron duramente la decisión, como Charles Santiago, que representa al estado de Selangor. “Tenemos que dejar de apuntar a la comunidad LGBT. Tenemos que dejar de invadir su privacidad. Tenemos que dejar de abusar de ellos. Necesitamos crecer como sociedad y aprender a darle la bienvenida a la diversidad”.

Su enojo fue compartido por otros políticos, tal como reporta The Guardian. Khairy Jamaluddin, diputado por Rembau, criticó el castigo diciendo que “el Islam nos enseña a cuidar la dignidad de cada ser humano, y la misericordia es preferible al castigo”. Hannah Yeoh, un miembro del parlamento para Segambut, reaccionó a la sentencia con la declaración: “La educación no funciona de esta manera”.

Los azotes son un tema polémico en la región: En Indonesia, en el 2017, dos hombres homosexuales fueron azotados 83 veces cada uno después de que se les encontrara teniendo relaciones sexuales, y a principios de este año, una mujer fue azotada públicamente en Indonesia por prostitución.

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