Film Fatale ofrecen un espacio para las mujeres cineastas, en donde pueden apoyarse mutuamente, compartir recursos y ayudar a ver sus películas hechas realidad. Tiene sede en Austin, Londres, Los Ángeles, Nueva York, Toronto y recientemente en Costa Rica.

Piensan expandirse por todo el mundo y ayudar a mujeres cineastas, en su lucha por lograr una igualdad, en una industria en el que menos del 5% de las películas más taquilleras de Hollywood y menos del 15% de las películas independientes están dirigidas por mujeres, al igual que en distintos países donde ocurren desigualdades parecidas o peores.

FILM FATALE

I Believe in Unicorns, es el debut de dirección año de Leah Meyerhoff y es producto de la pasión y la ayuda de este colectivo, de la que es fundadora.

Desde el inicio de la película, hace dos años, y después de recibir financiación a través del programa All Access de Tribeca Film Institute, Meyerhoff ha buscado el asesoramiento y el apoyo de sus compañeras Fatales. Con ellas, como su columna vertebral, ahora está en condiciones de decir que ella hizo una película que se está reproduciendo en las pantallas grandes, algo que, por desgracia, muy pocas otras mujeres pueden decir sobre sí mismas.

Es por eso que fundó Film Fatales, un colectivo de mujeres, figurantes a directoras que se reúnen todos los meses en los lobbys, en habitaciones pequeñas y desordenadas o hasta en el cuarto de la casa de su madre, a colaborar en proyectos y apoyarse una a la otra, para lograr hacer películas

Como grupo, Co-escriben, Co-dirigen y Co- hacen cualquier cosa que ayude al film a ser un mejor film.

Realmente buscan convertirse en una plataforma de visibilidad, más que nada, para borrar el hecho de decir “no hay suficientes mujeres haciendo películas”. Y esto a la vez, es una de las razones principales, por la que no estamos viendo más personajes de mujeres complejas en la pantalla.

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A todos nos gustaría vivir en un mundo donde los personajes que aparecen en la pantalla representen la diversidad del mundo que nos rodea, incluyendo más personas de color, más personajes femeninos, más personas mayores, reales, que escupan realidad y nos permitan sacarnos un poco todos esos cliché que el cine nos hace creer. Queremos dejar de ver un cómic tras otro y ver más rosa convertido en carne, ver más mujeres enfrentándose a historias en pantalla, o a historias detrás de la pantalla.

Pero parte de la solución para tener más diversos personajes en pantalla es tener más diversidad detrás de la cámara y eso es lo que quiero lograr el colectivo Film Fatale.

Seguimos viendo una y otra vez, dos cineastas que tienen buenas películas, los dos tienen su premiere en Sundance y les va bien, el director heterosexual, blanco y hombre, le ofrecerán Spider- Man 2, después de ver su película, le ofrecen la próxima gran película de Hollywood, y la directora mujer, pues nada. Hay una historia de eso, la discriminación está institucionalizada, y por lo tanto, lo que la ACLU está haciendo es luchar con todo contra esto, y eso es muy emocionante y gratificante para el colectivo.

Sucedió este año en Sundance, de hecho Marielle Heller, quien es parte del colectivo Fatales, dirigió una película, fresca, original, y que Lena Duhman, catalogo como una de sus favoritas, The Diary of a Teenage Girl. En realidad es una película increíble, divertidísima y con actuaciones maravillosas. Esa película tiene estrellas de cine conocidas, secuencias de animación, es una historia coming of age, pero aquí vemos otra vez la triste realidad de la desigualdad de género.

Me, Earl and the dying girl, una historia similar, coming of age, con animación y escenas fantásticas, que se trata de un chico blanco, heterosexual, y fue dirigida por un hombre, se vendió por $12 millones y The Diary of a Teenage Girl, que es igual de fantástica, no logró un resultado parecido a esto.

El progreso va a ser lento. Al ver a alguien como la increíble Ava DuVernay, (directora de Selma) , las chicas pueden decir: “Allí está, es mujer y lo hizo, logró hacer una película con gran presupuesto, tal vez yo puedo hacer eso”, pero es una entre miles y es algo que debemos entender.

Porque todas las niñas que sueñan con escribir sus historias, con dirigir sus historias y verlas en la gran pantalla, crecen y, a menudo se dan cuenta que dirigir o escribir, no es una opción para ellas, y terminan siendo productoras, actrices u otras cosas en la industria del cine.

Es impresionante y me confieso culpable, que al pensar en directores, me vienen a la cabeza pocos, muy pocos nombres de mujeres. Y es que cuando se piensa en directores, de inmediato te salen nombres, como Billy Wilder, Martin Scorsese, Wim Wenders, Quentin Tarantino, Wong Kar Wai, Woody Allen, Alejandro Gonzalez-Iñarritu y hay un cierto arquetipo hacia el hombre director.

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Paola Mendoza, actriz y filmmaker colombiana, expresa lo que significa ser parte de algo que la ayuda a crecer como cineasta, persona, y sobre todo como mujer.

Fatales es un lugar donde puedo decir ¡Lo quiero todo!. Quiero ser un artista, contando las historias que quiero contar sin compromisos. Quiero tener una familia y ser directora. Quiero viajar por el mundo en busca de historias que inspiran, que rompan nuestros corazones, que nos hagan sentir vivos. Es un lugar donde puedo decir todas estas cosas y en vez de decirme que estoy delirando, me dirán, ¿Cómo puedo ayudarte?”

Y así es, Film Fatales, es un colectivo, que hace de la unidad de cientos de mujeres cineastas, alrededor del mundo, una esperanza, para combatir la desigualdad de género y ayudarse entre sí a tener una voz que habla a través de imágenes.

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