Puede que Pakistán sea uno de los últimos países en los que podríamos pensar cuando se trata del activismo transgénero, pero en el sur de Asia existe una gran comunidad de personas trans que han formado parte de la sociedad y la cultura local conocidos como khawaja sira, o simplemente hijras. Sin embargo, pese a que han sido reconocidos legalmente como ciudadanos igualitarios ante los ojos de la ley por el gobierno local, aún siguen siendo discriminados y perseguidos.

Muchos de ellos terminan bailando o cantando para obtener dinero, sin hablar de aquellos que terminan dedicándose a la prostitución como única salida económica, pues no les dan trabajo. En este ambiente fue donde creció Kami Sid, en una familia de clase media. Para ella, ser activista de la comunidad transgénero fue una evolución natural, en especial para luchar contra la discriminación.

“El sexo está entre las piernas. El género en la cabeza. No sé por qué hablan de un ‘tercer género’, eres mujer y punto”.

Siempre fue muy femenina, y luego de estudiar negocios, quiso expandir sus conocimientos y estudiar en el Reino Unido, pero no pudo obtener una visa, así que se dedicó a trabajar en una compañía de envíos mientras continuaba con su trabajo activista en Facebook, que le ayudó a conseguir una invitación para una conferencia transgénero en Tailandia.

Sin embargo, el pasado diciembre, decidió ir un paso más allá y convertirse en la primera modelo trans de su país, lo cual no sólo trajo atención positiva, sino también negativa, ya que sus hermanos se sienten incómodos de que haya “salido del clóset” y ahora sólo puede visitar a su madre cuando ellos no están en la casa.

“Tienes que hacerte un espacio para ti en la industria de la moda. Hay tanto lobbying y puertas cerradas, así que estoy aquí para cambiar conceptos. No puedes dejar que te degraden nunca”.

Aunque su madre no desea que llame tanto la atención ni que haga tantas apariciones televisivas en donde hable de los derechos de personas trans por miedo a su integridad física, Kami dice que no puede guardar silencio, pues hay muchas personas como ella que necesitan su voz.

“Sé cómo romper con los estereotipos. Me hice modelo; mañana me convertiré en madre. La gente piensa que las personas trans sólo somos trabajadores sexuales o bailarines o que pedimos dinero en la calle. Luego de modelar, dije que podíamos ser cualquier cosa: doctores, ingenieros, maestros. Sólo necesitamos una plataforma”.

Hace poco, Sid posó para la revisa pakistaní de moda Libas, y además hizo una sesión de fotos en Dinamarca, en donde llevó puesto un puesto un Sari en pleno frío. Su educación, dedicación y elocuencia quizás le han abierto las puertas a mujeres trans que se encuentran más marginalizadas, pero que cuentan con ella para hacerse un espacio en sus comunidades más allá de los estereotipos.

Kami Sid

Fotografía: Haseeb Siddiqui

El proyecto más reciente de Sid es ser consultora del gobierno de la provincia de Sindh para la creación de una ley que proteja a la comunidad trans, y tiene una lista de charlas internacionales sobre activismo en su agenda. Para ella, el camino apenas está comenzando.

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