Gracias a diversas investigaciones, en los últimos meses hemos descubierto que drogas como el LSD y los hongos alucinógenos están siendo usados para tratar enfermedades como la depresión y la ansiedad, así como las adicciones, sin hablar de que muchos las usan en microdosis sencillamente para mejorar su productividad. Pues bien, ahora parece que el uso de drogas psicodélicas podría disminuir el tipo de comportamiento violento que podría llevar a muchos a la cárcel.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham descubrieron recientemente que las personas que han consumido drogas como hongos, LSD o DMT, son estadísticamente menos propensas a robar o agredir a alguien,, de acuerdo al un estudio publicado hace un par de días en el Journal of Psychopharmacology.

Para este trabajo, recopilaron datos de la Encuesta Nacional de Uso de Drogas entre los años 2002 y 2014 (es decir, todo lo que estaba disponible en el momento del análisis), analizaron las respuestas de encuestas de más de 480.000 personas, y se enfocaron específicamente en las preguntas relacionadas con el uso de drogas ilícitas como heroína, cocaína, analgésicos con receta, marihuana y drogas psicodélicas, y si los participantes las tomaban o no, así como si habían cometido algún crimen o habían sido arrestados en el último año.

Pikachu tomó un poco de ácido. Imagen: Tumblr

Pikachu tomó un poco de ácido. Imagen: Tumblr

Las personas que habían usado drogas psicodélicas tenían al menos un 18% menos de probabilidades de atacar violentamente a alguien, un 18% menos de probabilidades de ser arrestadas por un crimen violento y un 27% menos de robar a alguien en comparación con personas que nunca habían consumido drogas. Wow. Sin embargo, los que consumían drogas de otros tipos como cocaína, heroína o marihuana, eran más propensos a esos crímenes violentos.

Sin embargo, la vida en un viaje ácido no es completamente una utopía sin crímenes, pues el estudio mostró que los usuarios de drogas psicoactivas de por vida tienen más probabilidades (de un 47% a un 68%) de entrar en la cárcel por distribuir esas sustancias, más que todo, por la intención de compartir lo que ellos piensan que es una “medicina” con grandes capacidades terapéuticas.

Aunque un estudio experimental podría dar respuestas más concretas acerca de estos números, en general, los psicodélicos siguen siendo difíciles de estudiar. A pesar de los famosos experimentos de Timothy Leary en la década de 1960, las drogas psicodélicas son ilegales en muchos países del mundo, lo que significa que obtener el permiso para un estudio de este tipo es casi imposible. Mientras tanto, confiemos en la teoría y mantegamos el chill con un poco de hongos alucinógenos. Paz y amor, hermanos.

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