Cuando hablamos de cine erótico, enseguida muchos lo asocian con pornografía, un cine hecho para causar excitación sexual al espectador de manera explícita, sin fin estético. En cambio, el erotismo es una exaltación del amor físico; es el amor sensual. El cine erótico es un género que busca eso, despertar con picardía e insinuación esa fantasía sexual del público, algo que se fue logrando poco a poco en Hollywood.

El Código Hays, creado por el líder republicano William H. Hays, restringió por más de 30 años las producciones cinematográficas norteamericanas para cuidar la moral y buenas costumbres. Una de las prohibiciones eran las escenas de sexo, los desnudos y los besos apasionados: el gobierno exigía el certificado de censura a cada película, ya que los guiones pasaban por una estricta inspección hasta el punto de llegar a editarlo por completo si les parecía necesario. Para 1967, fue eliminado para establecer la Clasificación por edades de la MPAA, así que en los 70, Hollywood tuvo cambios.

Liberación sexual desde Europa

Europa fue una de las encargadas de que la sensualidad llegara al cine estadounidense. Directores italianos como Pier Paolo Pasolini, Federico Fellini, Bernardo Bertolucci, entre otros, acostumbraban a mostrar más en pantalla. De hecho, Bertolucci es considerado uno de los primeros contribuyentes de ese nuevo movimiento con su filme El último tango en París (1972). Las repetidas escenas de sexo, los desnudos frontales de María Schneider, la violencia y las fantasías “obscenas” (como la escena de la mantequilla), despertó polémica por presentar manifestaciones “asociales” a pesar del ambiente de liberación sexual que predominaba. Fue acusada de pornográfica y Bertolucci fue llevado a juicio por obscenidad. También fue prohibida en la España de Franco, lo que provocó que los españoles viajaran a Francia sólo para verla.

El Último Tango en París (1972)

El Último Tango en París (1972)

Hoy en día es considerada una de las películas eróticas más representativas de los años 70. El escándalo y las acusaciones que tuvo El último tango en París, no fue impedimento de que este film tuviera buena taquilla desde sus primeras semanas. Hasta hace poco volvió a ser escándalo cuando su director aclaró que para la famosa escena de violación, la única sorpresa para la actriz, fue el uso de la mantequilla y no lo que se había dicho, que ella no sabía nada de lo que pasaría, pues la escena estaba en el guión.

La era dorada de los 80

Para la década de los 80, a pesar de la crítica y de que la liberación sexual había disminuido un poco, el cine erótico continuó en la pantalla grande con vigor. Se hizo una nueva versión de uno de los clásicos del cine negro,  El cartero siempre llama dos veces (1981) dirigida por Bob Rafelson. Esta versión se destacó con buena crítica por su fidelidad al morbo de la obra literaria y por la manera cómo fue aprovechada, con imágenes sexuales, lo erótico en la historia de los protagonistas, como la larga escena de sexo en la cocina, la cual se llegó a considerar que fue real.

The Postman Always Rings Twice (1981)

The Postman Always Rings Twice (1981)

Esta película es una perfecta y muy evidente demostración del cambió que irrumpió en Hollywood después de tener el camino libre del código prohibitivo, ya que permite una comparación con la versión de 1946, la cual carece del erotismo del que está llena y se caracteriza esta versión de 1981.

Años después, Adrian Lyne hace una adaptación cinematográfica de la novela de Elizabeth McNeill, Nueve semanas y media (1986), que se popularizó por ser una película llena de imágenes atrevidas y hasta con toques de comicidad, como cuando la pareja protagónica tiene relaciones sexuales en unas escaleras luego de defenderse torpemente de dos hombres que los perseguían.

Este film es erótico por excelencia: la historia, el ambiente glamoroso y el dominio de picardía que los protagonistas reflejan en la gran mayoría de las escenas,  son muestras de absoluta sensualidad. Además de presentar diferentes caras del erotismo: rudo, alegre, divertido y rabioso. Es una película que despierta por completo las fantasías sexuales. La crítica la destruyó, pero fue un éxito internacional de taquilla que rompió esquemas en una época en que el cine estaba buscando dirigirse al público infantil y familiar.

Nueve Semanas y Media (1986)

Nueve Semanas y Media (1986)

Perversión y transgresión

En los 90, el erotismo es marcado por Bajos instintos (1992) de Paul Verhoeven, en cuyo filme presenta imágenes sensuales ligadas con violencia, en especial una en donde en pleno acto sexual se comete un violento asesinato. Esa es la primera escena que se presenta dejando en claro de que se trata la historia, pues lo que llama más la atención en esta película, es como a través de una escena de sexo y violencia, rodeada de una increíble y elegante estética, pueda transmitir su dramática y su función narrativa.

 Sharon Stone supo también cómo dominar el erotismo que está unido con el thriller psicológico, algo que resulta sensual y estremecedor, a tal punto que después de más 20 años, no ha habido otro personaje perteneciente al género erótico, tan recordado como el de Catherine Tramell.  

Crash, de David Cronenberg

Fotografía: Fine Line Features

Otra película que causó bastantes críticas fue Crash (1996), dirigida por David Cronenberg. Es un filme basado en la novela homónima de James Ballard de 1973. Escandalizó e inquietó por el tema del sexo en carros y con personas heridas. Aquí más que buscar despertar fantasías sexuales, llega a inquietar al espectador. Cronenberg expuso una nueva visión del erotismo, uno oscuro y cerrado lleno de los no comunes placeres prohibidos, el cual no ha sido aceptado del todo. Y es que, todavía para algunos aún se les hace difícil digerir la mirada que muestra la película a pesar de lo abierta que están las mentes de la sociedad actual. Es posible considerar que, este film ha sido el primero en arriesgarse a ampliar el género, de ofrecer otra opción del cine erótico.

Todas estas películas asombraron, de cierto modo, por el erotismo presente en ellas, además de estar mezcladas con fantasías y fetiches (algunos en proceso de aceptación). No obstante, la moral del público ha ido variando través de los años y lo que en un momento resultó pervertido, para la mayoría, a comienzo de los 70, parece inocente en comparación con lo que se nos está acostumbrando a ver en la actualidad como la tan sonada Cincuenta sombras de Grey (2015), que si bien habla de una relación sadomasoquista, sus escenas son tan aburridas que hasta nos olvidamos que se supone debe ser erótica… esperamos que muy pronto vuelva a renacer este género para encender nuestra imaginación.

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