En el último año, una cantidad creciente de estudios han demostrado que una variedad de drogas que usualmente son vistas como exclusivamente recreativas están siendo vistas como alternativas importantes para el tratamiento de diversas enfermedades: la ketamina se está usando experimentalmente para combatir la depresión crónica; los hongos alucinógenos también; las microdosis de LSD son populares entre profesionales para ayudar a mantener la concentración, y el MDMA ya ha sido usado para tratar el  estrés post-traumático.

Aunque el año pasado había sido anunciada la posibilidad de comenzar pruebas formales de usar el MDMA como parte de una terapia experimental para ayudar a personas que sufren de alcoholismo luego de el estudio recibiera aprobación ética, este año finalmente un grupo de investigadores y médicos de Imperial College de Londres tendrán a su cargo un grupo de pacientes alcohólicos para comenzar las pruebas clínicas.

Las investigaciones han tenido una serie de complicaciones y conflictos con la industria farmacéutioca desde que fueron anunciadas en 2017 de acuerdo con el Dr. Ben Sessa, psiquiatra clínico e investigador en jefe del Imperial College London:

“La idea de tomar MDMA solo dos veces y luego no tener que tomar inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (antidepresivos) por el resto de la vida no beneficia a la industria farmacéutica. No van a poner dinero en un medicamento como el MDMA, que luego cura el paciente y hace que no tenga que consumir sus medicamentos. Imaginen esos resultados en cirugía o inmunología o incluso en oncología. Los médicos no tolerarían eso. Después de 100 años de psiquiatría moderna, es indignante. Si podemos hacer algo mejor que el 90 por ciento de las tasas de recaída, entonces estamos haciendo algo bien”.

Se espera que las pruebas comiencen dentro de las próximas semanas y que dentro de al menos unos tres años puedan comenzar sesiones de psicoterapia con MDMA de manera oficial. ¡Crucemos los dedos!

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