El fin de semana pasado fue el turno de Santiago de Chile para llamar la atención dentro del circuito del mercado del arte internacional, cuando se celebró la novena versión de Ch.ACO, la mayor instancia comercial de encuentro de arte en el país, esta vez en un nuevo emplazamiento en la comuna de Vitacura, convocando galerías, coleccionistas, curadores, editoriales y un selecto público general que lograron cerrar una nueva fiesta del Arte Contemporáneo.

Por segunda vez consecutiva, la feria se instala en un edificio que aún no se encuentra habitado, convirtiéndose por sí misma en una instalación efímera. Si bien esta estrategia le da un carácter poético especial a la feria, en la práctica lleva a grandes dificultades en la producción que en muchos casos actúan en perjuicio del recorrido, de la comprensión de la feria, y de las obras mismas. Sin embargo, y también en su interés por generar impacto urbano, la feria también se apropió de las vitrinas de las exclusivas tiendas de Alonso de Córdova para generar un curioso diálogo entre Arte y Comercio, accesible (por lo menos visualmente) para todos.

En cuanto al contenido de la feria, la selección de las obras expuestas no pertenece necesariamente a una curatoría aguda, sino que más bien responde a los intereses comerciales de cada galería, que estuvieron dispuestas en tres secciones: Main, el espacio principal donde se encontraban las galerías consolidadas con una gran presencia chilena y un alto nivel de ventas; Focus, una selección de galerías a cargo de la curadora británica-venezolana Cecilia Fajardo-Hill; y finalmente Planta, dedicado a espacios emergentes latinoamericanos y curada por Carolina Castro Jorquera.

La categorización típica de esta feria nos facilita el trabajo en cuanto a esclarecer por donde se mueve el mercado de la abstracción y donde están los más inquietos. Mientras algunas galerías presentan el saldo de su depósito, muchas otras con menos visibilidad se la juegan por una arriesgada apuesta donde muestran artistas nuevos con montajes alejados de la pretensión, como lo que ocurre con las que conformaban la sección Planta, donde encontramos Piedras (Argentina), Sagrada Mercancía (Chile), Tokio (Perú), Big Sur (Argentina), entre otras, ubicadas en el segundo subsuelo del edificio CV. A esto se suma la nave de ediciones, donde se encontraba una variada y seductora oferta editorial internacional llena de publicaciones de alta calidad para gustos tanto visuales como teóricos, donde se destacaban la revista Terremoto (México) y Mármol (Chile).

Luego de intensos días, llenos de eventos asociados como la concurrencia profesional antes del lanzamiento, una inauguración carente de alma y alcohol, conversatorios entre diferentes actores del mercado artístico global, lanzamientos de libros, una notoria competencia de las colecciones privadas por hacerse notar con premios y ceremonias y una exclusiva fiesta en el Club de Boxeo donde Paz Errázuriz había tomado sus épicas fotos (que vino incluso con un intenso after), Ch.ACO llegaba a su fin de cara a celebrar la primera década de existencia en su próxima versión, donde esperamos que esté a la altura de la gran trayectoria que ha construido y logre sortear los pequeños detalles que, a pesar de tener un resultado positivo, hacen que aún le encontremos deficiencias que finalmente terminan por empobrecer la experiencia.

Seleccionamos algunas obras que nos llamaron la atención, entre artistas emergentes y otros ya consolidados que siempre es un placer encontrar, cuya potencia en forma, imagen y lenguaje las destacan dentro de la feria.

Cecilia Avendaño

Enfermedades preciosas, EP 05. Cecilia Avendaño. Fotomontaje digital, 120 x 100, 2017. Galería Isabel Croxatto (Santiago, Chile)

Los retratos fotográficos sutilmente manipulados logran elevar a un nivel casi monárquico la imagen de niñas afectadas por lo que podríamos asociar a alguna enfermedad que, si bien todavía es considerado un defecto por la normatividad, logran una picaresca dulzura en miradas de misteriosa desconfianza.

 

Constanza Giuliani

Cana. Constanza Giuliani. Acrílico sobre papel / Aerografía, 40.5 x 29, 2017. Galería Piedras (Buenos Aires, Argentina)

En la serie Primavera en el baño, previamente presentada en México, Constanza lleva imágenes de la rutina cotidiana de la mujer con su cuerpo, donde se da cuenta de como cambia y evoluciona. A través de recursos caricaturescos que refuerzan la facilidad en la comprensión, entrega un discurso de defensa feminista para apoyar la histórica lucha de la que se hace parte.

 

Emilio Vargas

Los vampiros. Emilio Vargas. Óleo sobre acetato y carbón sobre papel, 2017. Galería Tokio (Callao, Perú)

Emilio Vargas se sitúa dentro de la pintura contemporánea peruana, tomando como punto de partida el paisaje del desierto como fuente de colores y texturas, para luego crear sobreposiciones de imágenes como este site-specific donde explora las posibilidades del lenguaje pictórico.

 

Paula Dittborn

Orson. Paula Dittborn. Plasticina sobre madera, 85×85, 2015. Galería XS (Santiago, Chile)

Los extractos cinematográficos de Paula Dittborn son representados mediante pixeles de plasticina que ponen en valor tanto la escena como la imagen proyectada, con especial atención a la construcción de detalles que nos sitúan dentro de una película, como los bordes y los subtítulos. Una exquisita y blanda obsesión que amasa la retina.

 

Jessica Briceño Cisneros

Piscina I. Jessica Briceño Cisneros. Hormigón y teselas, 2017. Galería Sagrada Mercancía

Recordando elementos arquitectónicos de origen brutalista, Jessica erige esta geométrica escultura donde logra una fineza en la técnica del vaciado de hormigón, construyendo una pieza de aspecto mecánico que incorpora textura, espacio y movimiento. Esta escultura fue la ganadora de la colección Ca.Sa.

 

Luis F. Roldán

1973. Luis F. Roldán. Óleo y barniz sobre madera, 2017. Henrique Faria Fine Art (Buenos Aires, Argentina)

Apelando a la memoria, esta instalación está construida con pequeños óleos colgados de los paisajes que el autor ahora recuerda del viaje que realizó por el norte de Chile en 1973, año del golpe militar. Formas difusas de montañas secas y mar, montados en un sistema que entrega un valor espacial al montaje de la galería.

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