Meses atrás, vimos como a las calles de Santiago llegaba el llamado Bus de la Libertad promovido por la organización ultracatólica española Hazte Oír, trayendo a Sudamérica su muy conocido mensaje de transfobia y homofobia a los sectores más conservadores gracias a organizaciones como CitizenGo ChilePadres Objetores de Chile y el Observatorio Legislativo Cristiano, cuya vocera, Marcela Aranda, fue una de las representantes más radicales del recorrido de este bus, y quien soltó perlas a la prensa como esta:

“Estoy segura de que la mayoría de los padres no quiere que a sus hijos les enseñen a los 9 años que tragar semen es algo adecuado y que casi es un suplemento alimenticio como lo dice el manual que se distribuye incluso en los Biblimetro y en todo el país por parte del Estado de Chile”.

Pues bien, resulta que tanto odio hacia las personas transgénero tiene un origen muy cercano, pues Aranda tiene una hija trans, llamada Carla González Aranda, con quien no tiene contacto desde hace más de 3 años debido a que rechaza su transición, e intencionalmente la llama “hijo”. Esta mañana Carla, de 19 años, ofreció una rueda de prensa para varias cosas: en principio, hablar de su caso y de cómo la afectó el “Bus de la Libertad” (“me sentí discriminada”), informar que estaría buscando el cambio legal tanto de su nombre como de su género, y servir como ejemplo para todos aquellos que estén pasando por su misma situación.

“Sientan confianza que no están solos, porque el proceso es súper complicado y difícil de llevar. Busquen apoyo, independiente de si es familia biológica, amigos u instituciones. Salir adelante, mantenerse firme en su postura”.

La rueda de prensa fue realizada en conjunto con la ONG chilena Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), quienes destacó que la han apoyado durante los últimos tres meses, y asesorado legalmente para el próximo paso que desea emprender. Adicionalmente, negó que la organización la haya manipulado, tal como su madre declaró en un comunicado público de hace unos días.

“Si ella quiere mencionarme como ella quiera, es su problema. Pero a mí me hace sentir mal cómo se refiere a mí. Como empecé el proceso de manera tardía, antes tenía una vida, entonces te da la sensación de que se te cae todo el mundo y vas a perder todo. Ahí uno necesita el apoyo de la familia y de la gente que conoce”.

Por fortuna, Carla ha encontrado solidaridad tanto en su pareja como en la familia de ésta, quienes nunca dudaron a la hora de darle la mano. Aunque debió contestar preguntas invasivas por parte de la prensa, también hubo algunas que llamaron a la reflexión, cuando le preguntaron si aún se consideraba evangélica, como su polémica madre. Confesó que ya no asiste a la iglesia, pero aún se considera evangélica: “Yo creo que Dios ama a todos”.

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