En el año 2012, Camila Cabello tenía apenas 15 años de edad. Era una de las participantes de la versión norteamericana del reality show para cantantes The X Factor, y esperaba que Simon Cowell le diera la oportunidad de convertirse en una estrella del mundo de la música. Aunque su audición nunca salió al aire porque el show nunca pudo conseguir los derechos, clasificó cantando un poderoso y ambicioso clásico: Respect de Aretha Franklin.

Aunque terminó saliendo poco después en la etapa de bootcamp, regresaría renovada junto a Ally Brooke, Normani Kordei, Lauren Jauregui y Dinah Jane como parte de la girl band Fifth Harmony. Lograron el tercer lugar de la competencia, millones de fans, récords en ventas, y a primera vista, una de las agrupaciones más sólidas del pop… hasta el día 18 de diciembre de 2016, cuando la banda anunció la partida de Camila con un tweet impersonal que generó polémicas, pues Camila debió aclarar sus verdaderos motivos sólo para que la banda le lanzara más shade en una segunda declaración.

Definitivamente había tomado la decisión correcta. Es justo decir que la salida de Camila es la historia más interesante que ha tenido Fifth Harmony desde entonces: incluso en los pasados VMAs hicieron una coreografía como quinteto en la que empujaban a una de sus bailarinas fuera del escenario, y que sin duda representaba a su ex compañera. Ahora, con un primer álbum solista que ha roto récords en plataformas digitales al ser número uno en casi 100 países simultáneamente, Camila está entrando al estrellato pop, mientras su vieja banda queda como un pie de página en su historia.

Fallar y fallar hasta triunfar

Durante todo el 2017, Camila comenzó a lanzar sencillos y colaboraciones uno tras otro mientras trabajaba meticulosamente en el lanzamiento de su primer disco. Trabajó junto a Shawn Mendes, con Machine Gun Kelly, tuvo tracks producidos por Cashmere Cat y por Major Lazer como una especie de ensayo y error que le permitiera encontrar su propio estilo y su voz no sólo como artista joven, sino como una de origen mexicano y cubano proveniente de Miami.

No todos sus tracks fueron un éxito: el pasado mayo, su single Crying In The Club fue un experimento fallido, y uno que la ayudó a reconstruir su disco The Hurting, The Healing, The Loving en la criatura pop que hoy es Camila. El camino nunca fue tan claro como cuando lanzó Havana junto a Young Thug, con un riff de piano que sonaba a salsa y hip hop al mismo tiempo y que aprovechó el boom de Despacito para cabalgar la ola del pop latino hasta sus últimas consecuencias, y que legó conun video irresistible en el que incluso Cabello se transformó en una estrella de telenovelas.

443 millones de visitas después, Camila sabía lo que debía hacer: dejar atrás la piel adolescente y tomar el control de su propia narrativa. Adiós, Simon Cowell, adiós, Fifth Harmony. Era la hora de liberarse y buscar su autoexpresión a través del empoderamiento y la sinceridad; abrirse con letras que hablaran de rompimientos y traiciones, sí; pero también con ritmos tropicales que la redefinieran como la artista pop que necesitábamos en un paisaje musical en donde a veces es imposible encontrar un coro de una joven artista que no pretenda ser trap, indie, o EDM, sino pop puro y del bueno: ese que no pide disculpas y que se te queda pegado en la memoria y cantas una y otra vez.

Llegó la hora de Camila Cabello.

Camila: retomando el control

Portada del álbum "Camila" de Camnila Cabello.

Portada del álbum “Camila” de Camnila Cabello.

Su disco debut, Camila, fue lanzado el pasado 12 de enero, un año después de que comenzara a producirlo. En varias entrevistas, Cabello revela que quería que el álbum contara “la historia de mi viaje de la oscuridad a la luz, de un momento en el que estaba perdida al momento en el que volvía a encontrarme a mí misma”. Ahora con 20 años y con la experiencia de salir de la sombra de un grupo manufacturado, nos damos cuenta de que el lugar de la cantante siempre había sido en solitario, y en el medio del escenario.

En tan sólo 10 canciones que se resumen en 40 minutos, Camila describe el rush de la adicción por la piel de otra persona en Never Be the Same; All These Years nos conduce al ritmo de la bachata con un multitudinario coro; She Loves Control es la síntesis del espíritu del disco con guitarras aflamencadas, sutilezas y guiños de sensualidad bajo la producción de SkrillexFrank Dukes. Aunque podamos escuchar sintetizadores y arreglos vocales que juegan con melodías R&B, este un disco pop innegablemente latino, y uno que define la herencia de Camila con canciones perfectas para los matices de su voz.

Claro está, no podían faltar referencias a la ruptura con Fifth Harmony, y el ejemplo perfecto de ello es la canción Real Friends, que con letras como I thought that I could trust you, never mind / Why all the switching sides? Where do I draw the line? / I guess I’m too naïve to read the signs nos muestra el otro lado de la moneda de la amistad. Al final, el larga producción nos pasea por las experiencias de una veinteañera que sabe que la vida, al igual que el amor, te traen consecuencias cuando menos lo esperas, y que ha aprendido la lección quizás demasiado temprano.

Pero Camila no tiene arrepentimientos: logró su libertad creativa durante un año vulnerable, público e imperfecto en el que aprendió a curar una ruptura profesional con lecciones, melodías y errores. En apenas algunos meses, podremos disfrutar en vivo los temas Cabello cuando se presente en el festival Lollapalooza Chile: allí sabremos definitivamente si valió la pena perder a algunas amigas para encontrar su verdadera voz.

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