Tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, en España ocurrió un cambio profundo en la cultura colectiva y que para 1977- cuando se dan las primeras elecciones democráticas en casi 40 años- hubo un boom artístico y cultural importante en la historia del arte. Para el momento se inician nuevas tendencias, cambia la forma de percibir las cosas y muchos ilustradores y dibujantes de la época, comprometidos con la forma de ver su trabajo, inician una ruptura con lo clásico, cambia el colorido y el concepto de la imagen reproducida; se inició una efervescencia estimulada por la estética del arte pop que estaba en auge desatando un espíritu de renovación en la imagen, cambió la ilustración española de los 70s.

José Ramón Sánchez, ca. 1974. Ilustración para el libro Soy un pez

José Ramón Sánchez, ca. 1974. Ilustración para el libro Soy un pez

La ilustración comienza a representar lecturas distintas, siendo concebida como un aparte del texto. Con el cambio cultural se abrieron nuevos referentes y también se estableció la idea general de que estos artistas eran dibujantes para niños –pues su trabajo se vio ninguneado al quedar relegado casi exclusivamente a la representación de imágenes para la literatura infantil- no fue sino hasta los años 90, el momento en que se amplían los horizontes de esta generación de artistas que lucharon por el establecimiento de sus derechos como creadores, cuando surge esta magnífica muestra, como reconocimiento a esta generación de talentosos dibujantes que se vieron opacados por las sombras de la dictadura franquista.

Pilarín Bayés, ca. 1973. Ilustración para el libro Cinco médicos para la historia

Pilarín Bayés, ca. 1973. Ilustración para el libro Cinco médicos para la historia

El Museo ABC de Madrid apuesta por reivindicar a una generación de artistas a los que la crítica relegó a ser grandes dibujantes para niños, artistas que no constituyeron una escuela o movimiento, pero que sin embargo estaban unidos por el contexto histórico y cultural que florecía y que indudablemente quedó plasmado en sus trabajos. Para el arte español estas obras fueron, sin saberlo en el momento, artífices de una nueva estética, un nuevo lenguaje, un discurso fresco y muy influenciado por el arte pop que predominaba en el panorama artístico de la época.

Fina Rifà, ca. 1977. Ilustración para el libro Notxa

Fina Rifà, ca. 1977. Ilustración para el libro Notxa

La exposición consta de 114 piezas de los once mejores ilustradores españoles de la generación de los años 70, artistas que de alguna forma rompieron con el canon, modificando las líneas del trabajo que se venía haciendo en la ilustración e insuflaron un nuevo aire de modernidad, sintonizando con las tendencias artísticas de entonces que por motivos meramente políticos habían sido restringidas en España hasta entonces.

Miguel Calatayud, ca. 1974. Ilustración para el libro Soy el aire

Miguel Calatayud, ca. 1974. Ilustración para el libro Soy el aire

 

ilustracion española 70.5

Ulises Wensell, ca. 1976. Ilustración para el libro El mandarín y los pájaros

En esta muestra encontramos obras de dibujantes de la talla de: José Ramón Sánchez, Fina Rifá, Pilarín Bayés, Asun Balzola, Manuel Boix, Miguel Calatayud, Luis de Horna, Miguel Ángel Pacheco, Karin Schubert, Carme Solé Vendrell y Ulises Wensell, que a pesar de que nunca se constituyeron como un grupo homogéneo, fueron capaces de iniciar una revolución artística hacia nuevas formas en los últimos años del franquismo y los albores de la democracia, armados solamente con el estilo propio y personal de cada uno, mostrando un particular compromiso social y político en tiempos convulsionados por la incertidumbre; ellos apostaron por reivindicar desde la humildad, su papel como artesanos del lápiz, el papel y la acuarela.

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