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Luego de su polémico paso por España y por México, el “Bus de la Libertad” de la organización ultracatólica española Hazte Oír estuvo de visita esta semana por Chile, trayendo su mensaje de transfobia y homofobia a los sectores más conservadores y llegando al país de la mano de organizaciones como CitizenGo Chile, Padres Objetores de Chile y el Observatorio Legislativo Cristiano.

Pese a que algunas organizaciones chilenas en favor de la diversidad sexual habían pedido al gobierno de Michelle Bachelet que impidiera su paso, finalmente circuló por Santiago, y como era de esperarse, el bus fue recibido con protestas y manifestaciones y con un autobús contraparte encabezado por el Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh), a favor de matrimonio igualitario en el país.

Bajo el lema #NoTeMetasConMisHijos, el bus y las organizaciones que lo apoyaban buscaban protestar y acabar con lo que denominan “ideología de género” y “lobby homosexual” dentro del marco de la discusión de la Ley de Identidad de Género, que busca reconocer y asegurar los derechos de las personas transexuales en Chile. Estas fueron algunas de las declaraciones ofrecidas por Marcela Aranda, vocera del Observatorio Legislativo Cristiano, a través de CNN Chile:

“Estoy segura de que la mayoría de los padres no quiere que a sus hijos les enseñen a los 9 años que tragar semen es algo adecuado y que casi es un suplemento alimenticio como lo dice el manual que se distribuye incluso en los Biblimetro y en todo el país por parte del Estado de Chile”.

Sí, dijo eso. Además, esta semana se hizo viral el video de una mujer que ante las cámaras del canal chileno MEGA, quien exigía el derecho a educar a sus hijos de la manera en que quisiera. Luego de reclamar airadamente contra la “ideología de género”, la periodista frente a ella le preguntó cuál era el concepto de la frase. Y claro está, la mujer se quedó sin nada que responder, excepto vociferar un poco más sobre el hecho de que protestaba por sus hijos.

La ignorancia no sorprende, pero deprime.

Pero, ¿qué demonios es la “ideología de género”?

Desde que se anunció la llegada del autobús a Chile, uno de los argumentos más repetidos por los grupos ultrareligiosos y conservadores ha sido el de la imposición de la “ideología de género” (también conocida como teoría de género) por parte del “lobby gay y transexual”, que si le creemos a Marcela Aranda más arriba, reza que el líquido seminal es parte de una alimentación completa.

El término es sencillamente una tergiversación de los Estudios de Género interdisciplinarios realizados desde hace décadas y que involucran desde teoría queer hasta feminismo, en donde la filósofa feminista Simone de Beauvoir habló de género como una construcción social de roles y no como algo predeterminado por el sexo; en donde el sexólogo Alfred Kinsey definió una escala sexual que iba desde la heterosexualidad a la homosexualidad absolutas (dándose un paseo por la bisexualidad); y en donde el trabajo del psicólogo John Money ha sido vital desde los años 50 para establecer el concepto de identidad de género más allá del sexo y la validez de la transexualidad, que se explica en este gráfico:

La diferencia entre sexo y género. Imagen: ItsPronouncesMetrosexual.com

La diferencia entre sexo y género. Imagen: ItsPronouncesMetrosexual.com

La frase “ideología de género” utiliza estas teorías y es propuesta como un recurso retórico por la Iglesia Católica para para crear una línea de pensamiento sin basamento real o teórico, que supuestamente obedece a una agenda política, pero que no es  defendido por ninguno de los estudios anteriores mencionados. Básicamente usa las teorías existentes que defienden la existencia de la comunidad LGBTQI+ para llamarlas “una perversión de los principios familiares y cristianos”, en lugares en donde el progresismo ha creado mella y en donde la heteronormatividad se siente amenazada.

De hecho, el cardenal Robert Sarah, arzobispo emérito de Conakry (Guinea), prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, considera que existen actualmente dos fuerzas diabólicas: “el ISIS o Estado Islámico y la ideología del género”. Ufff.

La verdadera ideología es la intolerancia

Lo que ignoran los grupos a favor del #ConMiHijoNoTeMetas es que el concepto de género (lo que ellos llaman ideología) no es producto de una doctrina política, sino de un recurso científico y metodológico que se ha venido haciendo desde la época de Sigmund Freud. Así que lo que llaman ideología de género es algo sin fundamento, con fines de promoción de la ignorancia y el odio como doctrina. Revisando el website de la ONG española Hazte Oír, todo parece bastante benigno. Incluso en su visión tienen como objetivo lo siguiente:

“Un país – y un mundo – donde se respeta y promueve la dignidad y los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

Qué bien, ¿no? Todos merecemos derechos humanos y libertades fundamentales, siempre y cuando no seas homosexual, porque si no, entonces Hazte Oír se encarga de hacer todo lo posible porque ni en las escuelas de España se conozca el término, y que mucho menos se enseñe sobre la diversidad sexual. Una ley que piense son delincuentes “todos aquellos que tengan por objeto promover, fomentar o incitar a la discriminación por motivos de orientación, identidad sexual o expresión de género” es terrible para ellos, aunque su visión diga otra cosa.

Más localmente, Padres Objetores de Chile se oponen a que sus hijos celebren el día contra la homofobia, pues no es un día feriado oficial; a los miembros de CitizenGo Chile les parece aberrante el proyecto de Ley de Identidad de Género porque “abre la puerta de manera indirecta al ‘matrimonio’ homosexual; y qué decir del Observatorio Legslativo Cristiano, que comparte videos como este:

Como vemos, estos grupos conservadores utilizan la bandera de “ideología de género” como una excusa para discriminar, odiar y hasta prohibir los derechos fundamentales y derechos humanos de otras personas que tan sólo quieren poder tener la libertad de ser ellos mimos sin temor a ser amenazados, golpeados o asesinados. Tal como decía nuestro compañero Dano Mozó hace un par de semanas:

“Nuestra sociedad ya cuenta con suficiente odio como para seguir permitiendo que la irrupción de falsos líderes y profetas contemporáneos generen distancia entre nosotros, aprovechándose de la comodidad de una audiencia pasiva. Mientras no tengamos la voluntad de querer informarnos seriamente, no podremos entender que existen diferencias que hacen, finalmente, la base de la convergencia”.

Odiar siempre es más fácil. Juzgar a los diferentes en nombre de la religión por creerse mayoría es un ejercicio de pobreza intelectual ad infinitum, y uno que vemos todos los días. Por fortuna, nuestra generación está del lado de la diversidad y la inclusión, en donde las etiquetas quedan de lado y en donde el amor no es un derecho único de la heteronormatividad ni de una religión. Amar es más difícil, pero es el mejor camino.

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