El 25 de marzo de 2006, el fotógrafo irlandés Bob Carlos Clarke se dio a sí mismo de alta del reconocido Hospital Priory en Barnes, al suroeste de Londres, para caminar un corto camino que lo llevaría no solo al borde de una vía férrea, sino a saltar al frente de un tren cuando tenía 55 años, dándole un final terrible pero no realmente inesperado a su compleja vida como hombre y artista.

Durante toda su carrera, Clarke fue mejor conocido como “la respuesta de Gran Bretaña a Helmut Newton“: solía capturar con su cámara a mujeres en diversos estados de desnudez, un tema que lo obsesionó desde antes que descubriera qué era una cámara. Entre fetiches, látex y modelos que parecían eternamente jóvenes, luchaba continuamente con su relevancia, su importancia, y su edad, en especial cuando se movía en ese abismo que existe entre lo artístico y lo comercial. Dejó al menos cinco importantes libros fotográficos considerados de culto, en especial por caminar la delgada línea entre el erotismo y la pornografía.

Aunque afirmó alguna vez que había ganado más dinero vendiendo sus propiedades que su fotografía, sus libros, particularmente Shooting Sex (subtitulado “La guía definitiva para desvestir a bellas extrañas”) que incluyeron sus comentarios francos sobre las imágenes, han sido best sellers.

“No es un trabajo. Es una adicción. Podría haber disfrutado de un hábito de drogas de clase A. En lugar de eso, preferí dejar atrás la dependencia de las mujeres de clase A”.

El próximo mes, una de sus series menos conocidas se convertirá en un libro, y bajo el nombre de The Agony & The Ecstasy, formará parte de una exhibición en Londres, en donde los visitantes podrán ver de cerca lo que sucedía en los años 90 cuando estudiantes de secundarias públicas separados por sexo se encontraban en bailes y fiestas underground: una explosión de hormonas adolescentes descontroladas que terminaban en sesiones de besos interminables, toqueteos por encima (y por debajo) de la ropa y posiblemente algo de sexo público una vez que la cámara de Clarke dejaba de disparar flashes.

Clarke, quien fue enviado a un internado en Wellington College cuando era adolescente, veía este espectáculo orgiástico como un efecto secundario peculiar de una educación pública británica, en la que el acceso al sexo opuesto se limitaba al punto de la obsesión. No es de extrañar que bajo la excusa de un baile o una reunión, estos colegiales terminaran entregándose a sus instintos más naturales. El libro The Agony & The Ecstasy saldrá a la venta el próximo mes de mayo, pero mientras llega ese momento, recordemos nuestra adolescencia con una selección de adolescentes en pleno éxtasis hormonal.

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

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The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

The Agony & The Ecstasy. Fotografía: Bob Carlos Clarke

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