Hace un año destacamos el trabajo del fotógrafo canadiense Benoit Paillé, quien a principios del 2016 decidió tomar todas sus pertenencias y comenzar a conducir una casa rodante que lo ha llevado desde entonces por toda Centroamérica. Desde hace algún tiempo se encuentra residenciado en México, desde donde su Instagram se ha ido llenando de lo que parece ser una estética llena de realismo mágico versión vaporwave.

Desde que comenzó a interesarse por la fotografía, Paillé ha utilizado este medio como una manera de representar emociones, y elige a sus modelos no por su belleza física, sino por lo que reflejan bajo su lente. Para él, la fealdad es inclusive metafísicamente hermosa, en especial cuando es vista bajo lente nocturna, en donde la luz de la luna y las estrellas crean paisajes alternativos bañados en luces de neón en medio de ambientes naturales.

Con un proceso de post-producción digital, las imágenes de Benoit parecen salidas de historias míticas, con chamanes a la orilla de la playa o jóvenes que manejan elementos de la naturaleza con telekinesis, mientras un fuego sagrado ruge a sus alrededores con humo magenta y turquesa y grandes vehículos de carga se mueven hacia el horizonte en un estupor de ácido.

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

Fotografía: Benoit Paillé

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