¡Felicidades, Australia! Luego de lo que fue una campaña agotadora y una elección que a veces prometía un resultado negativo, hoy por fin ese país se convirtió el número 25 del mundo en aprobar el matrimonio igualitario  con un voto mayoritario en el senado (sólo 4 conservadores se opusieron). Sin duda alguna, es una decisión que cambiará la vida de muchas parejas en Australia, quienes dentro de 28 días ya podrán comenzar a pedir legalmente sus liencias para unirse en matrimonio ante la ley.

Como podrán imaginarse, la comunidad LGBTI+ australiana está eufórica y aliviada con esta victoria tan reñida. Pero por desgracia, este triunfo viene aunado al trauma que dejó de la extensa campaña en contra del voto, que trajo ataques a las familias y comunidades queer, dejando a muchos sintiéndose vulnerables y angustiados, y en algunos casos, recordando el acoso y abuso al que muchos fueron sometidos en su adolescencia.

Hubo aviones que instaban a votar “no” dejando mensajes de humo en el cielo, comerciales de TV que sugerían nexos entre la pederastia y la homosexualidad, y posters con slogans como “Detengan a los maricones” llenos de clavos que incluso eran dejados en las casas de muchos partidarios del sí, tal como cuenta el escritor y activista Louis Hanson:

“Hubo algunas tácticas de odio empleadas por asociaciones conservadoras. Los carteles de ‘Detengan los maricones’ y un comercial de una madre que decía: ‘la escuela le dijo a mi hijo que podría usar un vestido el año que viene si así lo quisiera’, lo que, por lo que a mí respecta, suena como una escuela malditamente increíble. Me da miedo pensar en jóvenes en riesgo o en cuestionamiento que están expuestos a este tipo de cosas”.

Pero una vez que las celebraciones por el matrimonio igualitario hayan disminuido, la lucha para que las personas LGBTI+ vivan vidas libres de discriminación continuará.

Religión, discriminación y terapias de conversión

Clase de "Masculinidad" en un centro de "conversión". Fotografía: VICE

Clase de “Masculinidad” en un centro de “conversión”. Fotografía: VICE

Pese a este gran logro, es importante reconocer que esto no significa que las personas LGBTI+ disfruten de todos los mismos derechos humanos que las personas heterosexuales: la legislación australiana (por no hablar de la latinoamericana) aún no se ha adaptado a la realidad de las familias modernas, pues los niños de familias LGBTI+ pueden tener más de dos padres: una pareja de lesbianas puede tener un hijo con la ayuda de una pareja gay, por ejemplo, y los cuatro padres pueden participar activamente en la crianza del niño.

Hasta ahora, Australia solo permite el registro de dos padres. Esto significa que este documento de identidad fundamental puede no reflejar con precisión la estructura familiar de un niño. Otro tema que se necesita resolver en ese país y en muchos lugares del mundo es el uso continuo de terapias de conversión para “curar” la atracción al mismo sexo de una persona. Estas prácticas dañinas parecen haber pasado a la clandestinidad, pero en realidad son más frecuentes que nunca aunque han sido calificadas por la ONU como una violación de los derechos humanos. ¿El problema? Muchas de ellas son centros “religiosos” intocables por la ley.

Tal como están las cosas, los cuerpos religiosos pueden discriminar a una persona en función de su orientación sexual, sin hablar de la práctica continua de someter a bebés intersexuales a intervenciones quirúrgicas u hormonales para “arreglar” su sexo para que parezca hombre o mujer. Muchos activistas piden que se prohíban esas intervenciones médicas a menos que haya un consentimiento libre e informado.

La transversalidad de los derechos LGBTI+ también será un tema importante de ahora en adelante, tal como lo explica el bailarín y activista australiano Lyu Masuda: “Esperamos que con esto se cree un espacio mucho más inclusivo y seguro para TODAS las personas LGBTQI +. Con todas, me refiero a las personas LGBTQI + indígenas, a las personas LGBTQ + negras y a las personas de color LGBTQI +. Podemos hacer mucho más.”

La lucha apenas comienza, incluso en Chile

Claro que deberíamos celebrar y disfrutar el hecho de que Australia finalmente tiene la igualdad matrimonial. Pero de ninguna manera es el final del camino cuando se trata de la reforma legal necesaria para permitir a las personas LGBTI+ disfrutar vidas dignas e igualitarias. Es inevitable vernos en el espejo de lo que podría ser esta realidad tanto en nuestro país como en nuestra región: apenas este año en Chile se aprobó el aborto de tres causales, y se introdujo el proyecto de ley de matrimonio igualitario.

Está claro que muchos de nosotros estamos listos para vivir a una sociedad en la que los derechos humanos de otros son un hecho y no una pregunta en una elección en la que el odio y personas que apoyan iniciativas como el llamado “Bus de la Libertad” puedan participar. Pero para nadie es un secreto que alrededor del mundo hay una ola de extrema derecha y conservadora que considera prudente regular las vidas de otros que sólo quieren amar libremente.

No importa si vives en Australia, en Chile o en Brasil: si eres miembro o aliado de la comunidad LGBTI+, esto apenas está comenzando. Así que brindemos por las pequeñas victorias mientras la batalla sigue. En estos días, los conservadores que han vivido un mundo heterosexual piensan que uno sexodiverso es una imposición: cuando estás acostumbrado al privilegio, la igualdad se siente como opresión. Esperemos que muy pronto, podamos celebrar como lo hacen hoy en la tierra del down under.

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