Update 08/062018: FX anunció el día de hoy que la serie fue renovada por una tercera temporada, de acuerdo a un comunicado emitido por el presidente de programación, Nick Grad, quien dijo que Atlanta era una producción fenomenal que había logrado y excedido las expectativas: “Con Atlanta, Donald y sus colaboradores elevaron la serie a niveles aún mayores, aprovechando el enorme éxito de su galardonada primera temporada. Agradecemos a los productores y a nuestro extraordinario elenco y equipo por lograr este nivel de excelencia, y compartimos la emoción con nuestra audiencia acerca de su próxima tercera temporada, sabiendo que continuarán llevándonos a lugares inesperados y emocionantes”. Se espera que el show regrese en el 2019.

El pasado fin de semana fue uno de los mejores que ha tenido Donald Glover recientemente: no solo fue el invitado de Saturday Night Live como actor y músico (con su alter ego Childish Gambino), sino que alcanzó el clímax de la conversación sobre cultura pop el día de ayer gracias a su nuevo video, This Is America, una reflexión surrealista acerca de la realidad afroamericana. Una sin tweets polémicos y sin halagos a Trump; una que hablaba de un artista en contacto directo con lo que significa ser visto como figura del entrenenimiento y ser visto como una amenaza al mismo tiempo.

Para quienes vemos la serie Atlanta semanalmente, esa yuxtaposición demente entre risas y verdades crudas no es algo nuevo: desde su primera temporada, Glover ha estado desafiando géneros y conceptos de lo que debe ser una serie de media hora. Cada capítulo parece ser una experiencia distinta, una que rompe con narrativas clichés y que confía en la inteligencia del espectador para enfrentarnos con violencia, parodias, ironías y con un espejo sobre la sociedad negra norteamericana. Todo teniendo como marco una de las ciudades más representativas de la música urbana actual.

Donald Glover (sí, Donald Glover) en el episodio "Teddy Perkins" de "Atlanta". Imagen: FX

Donald Glover (sí, Donald Glover) en el episodio “Teddy Perkins” de “Atlanta”. Imagen: FX

Durante dos temporadas, Glover ha demostrado ser un multiintrumentista cultural, un creativo que roza en lo genial gracias a la libertad que ha tenido para contar la historia que quiere como quiere, y no como una sitcom limitada por sus circunstancias. En Atlanta, seguimos la historia de Earn (Donald Glover) y de su primo Alfred (Bryan Tyree Henry), mejor conocido como Paper Boi, una estrella de rap underground que busca la fama y que contrata a Earn como su manager. Este último debe ayudar a mantener a su hija junto a Vanessa (Zazie Beetz), con quien mantiene una relación errática, y a veces seguir a Darius (Lakeith Stanfield), el BFF de su primo, en extrañas aventuras para conseguir algo de dinero.

Realismo mágico afroamericano

"Atlanta". Imagen: FX

“Atlanta”. Imagen: FX

Luego de una exitosa primera temporada (que le valió algunos premios Golden Globe y Emmys), la segunda entrega del show ha sido innovadora, y de hecho, ha logrado cosas increíbles en episodios autocontenidos centrados en sus distintos personajes, como una fiesta en casa de Drake protagonizada por Vanessa; un aterrador episodio espiritual con Paper Boi lleno de violencia y selfies; otro en donde Paper Boi tiene una aventura de hustle con su irresponsable barbero; un fin de semana en una celebración alemana inspirada en Get Out; y uno de los mejores episodios de  TV en lo que va de año: Teddy Perkins, con un Glover disfrazado de un excéntrico y millonario hombre blanco que le vende un piano multicolor a Darius.

Eso sin hablar del primer capítulo, llamado Florida Man, en donde un tío de Earn busca enfrentarse a la policía luego de una llamada por un “conflicto doméstico”, y que termina con la confirmación de una leyenda urbana local con un cocodrilo más o menos domesticado.

Utilizando recursos como el surrealismo, el absurdo, la ironía y hasta el realismo mágico, Glover ha contado excelentes historias sobre la pobreza, la experiencia negra, la industria de la música y el racismo. Sin embargo, pese al constante crossover de géneros, ha sido consistente: cada episodio siempre incluye a una de sus cuatro estrellas principales: Stanfield, Beet, Henry o Glover. De hecho, la mejor manera de describir la serie es “Twin Peaks, pero con raperos”, tal como lo explica el mismo Donald Glover.

Si pensamos en el realismo mágico como el resultado natural de la escritura post-colonial latinoamericana, esa que da sentido a la realidad de los “conquistadores” como a la de los “conquistados, no es difícil extender esta idea a Atlanta, que cuenta la historia de la opresión de la gente negra en Norteamérica. Con su enfoque en el racismo, el complejo industrial penitenciario y la precariedad financiera, el show está lleno de comentarios simbólico que hace que la narración esté firmemente arraigada en la tradición del realismo mágico al igual que el video This Is America de Glover, en donde puede verse a la muerte (o la guerra, o la devastación o la pestilencia, dependiendo de cómo lo interpretes) como uno de los cuatro jinetes del apocalipsis, cabalgando sobre un caballo blanco y seguido por automóviles de la policía como su ejército. ¿Coincidencia? Claro que no.

Atlanta es sin duda la mejor serie que quizás aún no estés viendo: al igual que en Twin Peaks, sus personajes tienen motivaciones aferradas en la realidad, pero de vez en cuando, esos objetivos y esos temas se destacan tan intensamente que logran trascender la realidad y las imágenes que vemos terminan siendo más verdaderas que nuestro concepto de verdad. Así, la fantasía triunfa sobre la realidad, ofreciendo una realidad “más real”.

Esta semana llega el capítulo final de la segunda temporada, y en este punto es difícil adelantarnos a lo que sucederá en la narrativa alternativa de Glover, pero podemos asegurarles desde ya que estarán pensando en el episodio en los próximos meses. Así que súbete al bus y dale una visita a Atlanta: la realidad puede ser mucho mejor que la ficción con un creativo como Donald Glover a la cabeza.

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