A principios de este año conocimos un estudio realizado por el Instituto Karolinska en Suecia que confirmaba una sospecha que todas las mujeres que alguna vez en su vida han tomado anticonceptivos han temido por un largo tiempo: que la píldora es una de las razones por las cuales se sienten efectos secundarios como cambios hormonales, fluctuaciones de peso y apetito, acné, riesgos de enfermedades del corazón, accidentes cerebro-vasculares, cambios de humor, depresión y más. En resumen: jodían por completo la salud mental.

Las investigadoras suecas no han sido las únicas en ahondar un poco más en las consecuencias de la pildora anticonceptiva. De hecho, un equipo de la Universidad de Copenhaguen confirmó el año pasado el peligroso vínculo entre los anticonceptivos hormonales y la depresión en un estudio hecho en más de un millón de mujeres entre los 15 y los 34 años durante un período de 13 años.

Ahora, estos mismos investigadores encabezados por el profesor Øjvind Lidegaard, descubrieron que los contraceptivos hormonales son responsables de un aumento del suicidio, de acuerdo con un informe publicado recientemente en  The American Journal of Psychiatry. Y si se preguntan si la investigación fue tomada en serio, lo fue: analizaron el mismo tamaño de muestra una vez más (un millón de mujeres) durante un período de 15 años.

Las pastillas anticonceptivas hormonales son el método más común para evitar la concepción. Fotografía: NBC

Las pastillas anticonceptivas hormonales son el método más común para evitar la concepción. Fotografía: NBC

Los resultados arrojaron que las mujeres que toman anticonceptivos hormonales tienen hasta el triple del riesgo de suicidio en comparación con las mujeres que nunca han tomado ningún tipo de anticoncepción hormonal. La diferencia clave entre este estudio y la investigación anterior es que compara a las usuarias de anticonceptivos hormonales con mujeres que nunca han tomado anticonceptivos, mientras que el estudio anterior comparó a las mujeres que tomaban anticonceptivos hormonales con las que no, lo que significa que algunas de ellas las tomaron en el pasado y decidieron dejar de hacerlo.

El estudio cuenta que hubo 6.999 primeros intentos de suicidio y 71 suicidios entre casi medio millón de mujeres con una edad media de 21 años. Si bien es importante destacar que el riesgo relativo es bajo (1,97% para el intento de suicidio y de 3,08 % para el suicidio), los datos que estos investigadores han recopilado sugieren que sin duda hay motivos para realizar más investigaciones.

Dra. Charlotte Wessel Skovlund. Fotografía: ResearchGate

Dra. Charlotte Wessel Skovlund. Fotografía: ResearchGate

La profesora Charlotte Wessel Skovlund, autora principal del estudio, afirma que la anticoncepción hormonal puede tener un efecto directo en el cerebro, pues mientras los estrógenos generalmente mejoran los estados de ánimo de las mujeres, la progesterona los deprime. Todos los tipos de anticoncepción hormonal están dominados por la progesterona, por lo que incluyen muchas más hormonas que tienen los mismos efectos, y la depresión es común.

Luego de estos resultados, el equipo de la Universidad de Copenhaguen espera que su investigación provoque más debate e investigación, pues es el deber de la comunidad científica aceptar y reconocer que existe una relación causal entre la depresión y la anticoncepción hormonal, para que los médicos que recetan este tipo de anticonceptivos puedan explicarle los efectos secundarios a sus pacientes.

Lo más importante, sin embargo, es que las mujeres puedan hacer decisiones informadas y reconsiderar si el mejor método anticonceptivo para ellas es la anticoncepción hormonal o si deberían encontrar otros métodos que influyan menos en su estado de ánimo y salud mental.

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