Parece que cuando el director danés Lars Von Trier dijo que su más reciente filme, The House That Jack Built, iba a ser su trabajo más brutal, violento y perturbador… no estaba exagerando.

La película estrenada ayer en el Festival Internacional de Cine de Cannes causó conmoción entre los asistentes: más de 100 personas abandonaron la sala de exhibición, pese a que sus boletos tenían un aviso acerca de la violencia explícita en la producción, que narra la violenta y sangrienta origin story de un asesino en serie llamado Jack, interpretado por Matt Dillon, y quien mata al menos cinco personas gráficamente en el transcurso del filme.

Pues bien, el recibimiento del filme no fue muy bueno, a juzgar por los mensaje publicados en Twitter por un grupo de críticos que asistieron a la premiere, quienes no solo documentaron a los invitados saliendo de la sala, sino que además dieron sus opiniones acerca de la calidad de la película. Y… ouch.

Tal como vemos en los tweets de arriba, lo que la película ofrece es un festín pornográfico de muerte y sangre, con cuerpos descuartizados de mujeres y de niños, y que para algunos nunca debió haber sido hecha. De hecho, hasta culpan a los actores de estar involucrados con esto, lo que es… wow.

Sin embargo, el shock es parte del modus operandi de von Trier, a quien le encanta casar este tipo de reacciones en el público. Además, no todos pensaron que el filme fue terrible: quienes se quedaron le dieron una ovación de pie al filme, reiterando el carácter de auteur visionario del danés en Francia.

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