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Art Film / TV Perspectives Photography

Así se ven los desoladores, silenciosos y aterradores sets de “Suspiria”

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson
Words mor.bo

Cuando el director italiano Luca Guadagnino anunció que el proyecto que le seguiría a la exitosa Call Me By Your Name sería un remake del clásico del Giallo italiano Suspiria, la reacción del público y la crítica en general fue casu uniforme: “¿se volvió loco?” Lo cierto es que sí, hay que tener cierto nivel de locura para rehacer lo que muchos consideran el mejor filme de Dario Argento, pero los planes de Guadagnino nunca fueron calcar una obra maestra.

Verán, Guadagnino vio Suspiria por primera vez cuando tenía unos 13 o 14 años, y desde entonces ha sentido que el filme de 1977 nunca salió de su cuerpo o de su mente, así que había llegado la hora de hacer un exorcismo cinematográfico con la ayuda de dos de sus musas: Tilda Swinton y Dakota Johnson.

Cuando vimos el primer trailer, era obvio que la historia de Argento iba a verse muy diferente a la original: los brillantes neones parecían haberse apagado para siempre y haber sido reemplazados por una paleta neutra de colores que como una vieja foto Polaroid, parecían representar el universo vintage de Guadagnino en el Berlín de los años 70 con terracotas, verdes pálidos, amarillos mostaza y sangre casi marrón.

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Hoy finalmente Suspiria llega a los cines de los Estados Unidos (parece que Latinoamérica tendrá que esperar un poco más), y en vez de concentrarnos en el mito de las tres madres de Argento, en las perturbadoras secuencias en donde espíritus y esqueletos humanos se rompen con la facilidad de las notas de la música clásica, o en la historia de un viejo actor alemán inexistente interpretado por Swinton, le dedicaremos este post a los sets de la película, gracias a la fotografía de Mikael Olsson, y al trabajo de Guadagnino, la diseñadora de vestuario Giulia Piersanti, y la diseñadora de producción Inbal Weinberg, quienes tuvieron en mente algo más sutil, tal como explica esta última.

“La Suspiria original de los años 70 es, por supuesto, una película icónica con un estilo y un esquema de colores muy estilizados, pero es tan específica de su tiempo y demasiado única para recrearla. Luca y yo acordamos que esta versión debería tener una calidad realista, y queríamos yuxtaponer ese realismo con los elementos sobrenaturales que se exponen lentamente en la película. Sentimos que cuanto más auténtico fuese el ambiente, más aterrador sería cuando las cosas empezaran a salir mal”.

El equipo buscó edificios de la década de los 70 que evocaran una sensación auténtica de la época de la Guerra Fría en Berlín, como el interior de la Academia Markos, que en realidad eran las ruinas (parcialmente reconstruidas) del Hotel dei Fiori en el norte de Italia, que le dio al filme ese look institucional y sobrio. Weinberg también se inspiró en la arquitectura emergente de la legendaria escuela Bauhaus a principios del siglo 20, y de arquitectos austríacos modernistas, entre ellos Le Corbusier, Adolf Loos y Josef Hoffman.

Desde la sala de ensayos de la Academia, con su piso de azulejos y pálidos e imponentes candelabros y los oscuros pasillos de los dormitorios de las bailarinas, hasta el área de la cocina llena de luz donde Madame Blanc (Tilda Swinton) se sienta leyendo el periódico, la paleta de la película es en gran parte silenciado, con tonos beige, gris y varios tonos de óxido resplandeciente en todo lo que vemos

El resultado es que si bien la nueva versión de Suspiria puede no tener la inmediatez de su predecesora, el terror dentro de ella se arrastra hacia los espectadores de una manera mucho más inquietante, con cada ominoso y simbólico destello de rojo que se abre camino hacia la pantalla.

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

Suspiria. Fotografía: Mikael Olsson

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