Aunque el pasado 1° de diciembre se celebró el día mundial de la lucha contra el VIH/SIDA, sin duda alguna es una efeméride que debe tomarse en serio todos los días del año, en especial para la comunidad negra y de color: de acuerdo con las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud y el CDC1 de cada 2 hombres negros que tienen sexo con hombres contraerá VIH, mientras que entre latinos la cifra de infectados ha aumentado en un 14% desde el año 2010, y para las personas trans, su probabilidad de contagio es 49% mayor

Para visualizar mucho más la cifras de la comunidad negra, artistas como Mykki Blanco, Reina Gossett y Kei Labeija quisieron darle prioridad a las narrativas de su gente en el marco de la epidemia mundial del HIV/SIDA a través de una serie de cortometrajes experimentales que forman parte de un proyecto llamado Alternative Endings, Radical Beginnings, que tiene planificado exhibirse en más de 100 ciudades alrededor del mundo (desde Nueva York, hasta Barcelona) en las próximas semanas.

Las curadoras del evento, Erin Christovale y Vivian Crockett, explican un poco más acerca del trabajo de artistas como Brontez Purnell y Mykki Blanco:

“Un punto de intersección para ellos es que ambos están lidiando con sus relaciones íntimas y lo que les ha pasado al tratar de amar y tener sexo como personas jóvenes VIH positivas hoy en día. Brontez ha asumido tantos puntos de creatividad de una manera muy audaz, no solo como cineasta, sino también como escritor y músico procedente de la escena punk DIY. Como una personalidad de la música muy pública, Mykki realmente ha utilizado esa plataforma para tener conversaciones sobre la vida con el VIH con más frecuencia en el ojo público, y el video de Mykki utiliza la resistencia y el performance para resaltar su fuerza y la resistencia”.

La radical muestra también incluye películas de otros creativos hechas en los últimos años, tales como los cortometrajes pioneros de Cheryl Dunye, Ellen Spirob Thomas Allen Harris filmados en los años 80 y 90, que captan lo que fue la lucha en el terreno contra el SIDA durante los primeros y más duros años de la epidemia. Por ejemplo, el documental de Spiro, DiAna’s Hair Ego (1991), se centra en una mujer negra del sur que enseña sexo seguro en su salón de belleza.

Haciendo que los temas de cultura, creatividad, raza y VIH/SIDA converjan en un mismo punto le abre las puertas a la pluralidad, ocupando espacios de una manera explícita y diversa, ya que cada director crea su cortometraje de manera diferente, reafirmando lo expansivo de la diáspora negra y queer contemporánea de una manera hermosa.

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