Desde tiempos inmemoriales, la leyenda del casting couch, o de las sesiones de casting en donde siempre una ingénue recién llegada termina sucumbiendo a los avances de un director de elenco oloroso a alcohol y con manos asquerosas, es conocida por todos. Para poder triunfar en una de las industrias del entretenimiento más exitosas y sórdidas del mundo y poder soñar con ver el letrero de Hollywood desde tu propia mansión en Beverly Hills, había que hacer unos cuantos sacrificios.

Sin embargo, eso parecía ser el caso de la era del Hollywood en blanco y negro, cuando la misoginia y el sexismo solían correr rampantes en la industria. Ahora, en una época en la que todos estamos más socialmente atentos a estos temas tan sensibles, no es imposible pensar que la meca del cine occidental también tendría los mismos valores que nosotros, ¿no? Al fin y al cabo, casi todos son liberales y conscientes. Todos están allí por su talento, y los productores que abusan sexualmente a sus estrellas son cosa del pasado, ¿cierto?

La respuesta es un rotundo no.

Hace ya algunos días, el diario The New York Times publicó un reportaje de investigación en el que uno de los hombres más poderosos de Hollywood, el productor Harvey Weinstein  fundador de The Weinstein Company y casi un crédito obligatorio en muchas de las películas que vemos — era acusado de violencia sexual por algunas actrices y ex trabajadoras de su compañía, entre ellas, Ashley Judd y Rose McGowan.

Casi de manera instantánea, Weinstein negó rotundamente las acusaciones, amenazando con demandar al NYT por 50 millones de dólares, usando al mismo abogado que Hulk Hogan usó para quebrar a Gawker hace poco. Su esposa, la diseñadora Georgina Chapman, líder de la marca Marchesa, decidió quedarse a su lado mientras se enfrentaban a la tormenta, y The Weinstein Company decidió suspenderlo del cargo temporalmente “mientras se hacían las investigaciones pertinentes”. Weinstein se justificó diciendo que había crecido durante la época de los 60 y 70, cuando “los tiempos eran diferentes”.

La punta del iceberg

Lo que no se esperaba era que las víctimas del artículo del NYT iban a ser la punta del iceberg: como por arte de magia comenzaron a aparecer testimonios, así como un reportaje de Ronan Farrow en The New Yorker, en el que actrices como Rossana Arquette y Asia Argento describieron en detalle cómo Weinstein la había violado hace unos 20 años, montándose sobre ella y haciéndole sexo oral pese a los gritos y los empujones. El número de acusaciones crecía, no sólo en reportajes, sino en declaraciones individuales.

Gwyneth Paltrow y Harvey Weinstein en 1999. Fotografía: BEI/REX/Shutterstock

Gwyneth Paltrow y Harvey Weinstein en 1999. Fotografía: BEI/REX/Shutterstock

Dos de las actrices más importantes en hablar acerca del comportamiento de Weinstein fueron Angelina Jolie y Gwyneth Paltrow. Jolie reveló que Weinstein se reunió con ella en una habitación de hotel durante el lanzamiento de su película Playing By Heart a finales de los 90, y que trató de acostarse con ella. Paltrow (hija de realeza de Hollywood y ahijada de Steven Spielberg, cabe acotar) relató que Weinstein intentó “masajearla” e invitarla a una habitación de hotel, pero también lo rechazó. Su novio de aquel entonces, Brad Pitt, tuvo que llamar a Weisntein para amenazarlo. Éste le dijo que ni lo intentara, o terminaría arrepintiéndose.

Hace apenas momentos, la misma Cara Delevingne contó en su Instagram que Weinstein había tratado de tener un trío con ella y otra mujer en una habitación y había tratado de besarla, poniéndola incómoda acerca de su sexualidad, y que desde entonces siempre ha pensado que el papel que hizo para esa productora sólo lo había obtenido por ese terrible intercambio:

When I first started to work as an actress, i was working on a film and I received a call from‎ Harvey Weinstein asking if I had slept with any of the women I was seen out with in the media. It was a very odd and uncomfortable call….i answered none of his questions and hurried off the phone but before I hung up, he said to me that If I was gay or decided to be with a woman especially in public that I’d never get the role of a straight woman or make it as an actress in Hollywood. A year or two later, I went to a meeting with him in the lobby of a hotel with a director about an upcoming film. The director left the meeting and Harvey asked me to stay and chat with him. As soon as we were alone he began to brag about all the actresses he had slept with and how he had made their careers and spoke about other inappropriate things of a sexual nature. He then invited me to his room. I quickly declined and asked his assistant if my car was outside. She said it wasn’t and wouldn’t be for a bit and I should go to his room. At that moment I felt very powerless and scared but didn’t want to act that way hoping that I was wrong about the situation. When I arrived I was relieved to find another woman in his room and thought immediately I was safe. He asked us to kiss and she began some sort of advances upon his direction. I swiftly got up and asked him if he knew that I could sing. And I began to sing….i thought it would make the situation better….more professional….like an audition….i was so nervous. After singing I said again that I had to leave. He walked me to the door and stood in front of it and tried to kiss me on the lips. I stopped him and managed to get out of the room. I still got the part for the film and always thought that he gave it to me because of what happened. Since then I felt awful that I did the movie. I felt like I didn’t deserve the part. I was so hesitant about speaking out….I didn’t want to hurt his family. I felt guilty as if I did something wrong. I was also terrified that this sort of thing had happened to so many women I know but no one had said anything because of fear.

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Sin embargo, no todas las actrices o trabajadoras de la industria son tan conocidas como Jolie, Paltrow, McGowan, Argento o Judd, y muchas han tenido que callar por mucho tiempo estas experiencias por miedo a retaliaciones, a perder sus empleos, o sencillamente a que no les crean.

Corrupción y poder

Eva Green y Emmanuella Seigner junto a Roman Polanski en Cannes. Fotografía: Getty

Eva Green y Emmanuella Seigner junto a Roman Polanski en Cannes. Fotografía: Getty

Ahora, las cosas están más graves para Weinstein: su esposa le pidió el divorcio, lo despidieron de su propia compañía, se fue a un centro de rehabilitación europeo por “adicción al sexo”, y más mujeres siguen hablando acerca del ambiente tóxico que se respira en Hollywood desde hace mucho tiempo y que ha permitido una atmósfera de complicidad en las que cosas como esta sucedan sin que nadie se entere. El caso de Weinstein no es ciertamente el primero ni será el último, pero es el de más alto perfil en los últimos tiempos.

Lo realmente incómodo y preocupante es que otros como él han tenido la oportunidad de reconstruir sus carreras y continuar trabajando en la industria del cine, como si nada hubiese sucedido. Este mismo año, Tippi Hedren reveló que Alfred Hitchcock había abusado sexualmente de ella en los años 60, y el director sigue siendo considerado como uno de los maestros del séptimo arte; Mel Gibson está trabajando de nuevo sin problemas en Hollywood después de haber sido grabado amenazando a su ex pareja de muerte; Roman Polanski violó a adolescentes en los 60 y sigue siendo bienvenido en Cannes; Woody Allen ha sido acusado sin cesar por su ex esposa Mia Farrow y su hijo, Ronan, de abusar sexualmente de su hija adoptiva Dylan cuando apenas tenía 7 años, y nunca ha pasado nada al respecto; y apenas el caño pasado, Casey Affleck obtuvo un Oscar como mejor actor pese a haber sido demandado por dos mujeres de abuso sexual.

Casey Affleck recibiendo el Oscar a rincipios de este año. Fotografía: Getty

Casey Affleck recibiendo el Oscar a rincipios de este año. Fotografía: Getty

La probabilidad nos dice muy claramente que si alguien es un hombre poderoso en Hollywood, es muy probable que casi siempre pueda salirse con la tuya, y sus víctimas tengan que trabajar con ellos por temor a perder sus empleos o su status en la industria. Aunque hoy veamos a George Clooney o a Meryl Streep o a Tom Hanks condenando las acciones de Weinstein, lo más probable es que hayan escuchado los rumores y nunca les hayan hecho caso.

Durante décadas, este comportamiento ha permitido que él y muchos más hayan normalizado un comportamiento imperdonable en la industria del cine, y uno que aunque esperamos se erradique, al parecer ya forma parte del día a día. La misoginia está normalizada mientras Hollywood nos cuenta historias feministas de superación personal, que al final suelen estar más lejos de la realidad de lo que pensamos. Como bien lo decía Marilyn Monroe en su autobiografía:

“Los conocí a todos. La falsedad y fracaso estaban sobre todos ellos. Algunos eran viciosos y pervertidos. Pero eran lo más cercano a las películas a lo que podías estar. Así que te sentabas con ellos, escuchando sus mentiras y sus planes. Y veías a Hollywood con sus ojos: como un prostíbulo con demasiada gente, como un carrusel lleno de camas en vez de caballos”.

La próxima vez que veas una película de The Weinstein Company, recuerda que ese cuento de hadas hollywoodense tiene un costo más allá del boleto: el de décadas de silencio de decenas de víctimas que nunca pensaron que encontrarían a alguien que les creería la historia del peor momento de sus vidas, y que entregaron su dignidad al mantra de the show must go on.

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