No sabemos su nombre. Solo que tiene las iniciales G.A.V.S., que tiene 23 años de edad y un prontuario delictivo inexistente… al menos hasta esta semana, cuando fue detenido por las autoridades chilenas por ser el responsable del hackeo masivo a BancoEstado, y que afectó a más de 250.000 usuarios, quienes vieron sus datos personales, de sus cuentas y de sus tarjetas de coordenadas flotando libres por la Internet a través de una cuenta de Twitter llamada La Balsa Pirata.

La detención de este Mr. Robot chileno se dio el miércoles en la tarde en su propia casa, cuando llegaba de una consulta médica. En su casa lo esperaban su madre y las autoridades para llevárselo arrestado. Se llevaron su notebook y su teléfono, mientras sus vecinos, que lo conocían desde niño, miraban la escena con absoluta incredulidad.

Según ellos, era un chico reservado, tranquilo, interesado en todo el tema de la informática y las computadoras, a quien apreciaban porque le regalaba wi-fi gratis a todos hackeando las señales de las empresas a su alrededor para dárselas a quienes vivían a su alrededor.

Luego de ser apresado, le prestó toda la colaboración posible a la Fiscalía con respecto a sus claves y métodos, y al ser formalizado el día de ayer en tribunales, dijo que sólo había hackeado el banco para dar a conocer las múltiples vulnerabilidades de la plataforma, y como una manera de que se dieran cuenta de que cualquier otro pudiera haberlo hecho.

“No hay ninguna motivación detrás, más que demostrar que se puede acceder fácilmente a la información recurriendo a redes abiertas”.

Tenía un par de socios (a quienes solo conocía a través de Internet), con quienes estaba en contacto a través de servicios de mensajería, y que las autoridades ya se encuentran investigando, pues también son responsables de la filtración de la información bancaria de los usuarios. Su método fue correr un script automatizado que utilizando la plataforma web del banco se encargó de recoger toda la información de los clientes.

Visiblemente afectado (y sin dormir) en los tribunales por haber sido atrapado por la fechoría, G.A.V.S. está en libertad con un régimen de visitas mensuales al juzgado, pero con una prohibición de salida del país. Se espera que su sentencia sea de presidio menor en grado medio y sea de 541 días a 3 años y un día.

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