Pocas cosas se comparan con el placer de tomar un trago cuando más lo necesitas: ya sea una cerveza bien fría, una copa de vino, una copa de champaña o un coctel atómico que te haga pasar una noche entre amigos. ¿Pero sabías que dependiendo de lo que bebas tu estado de ánimo podría cambiar radicalmente?

Así como lo lees: de acuerdo con un estudio publicado en el British Medical Journal, los hallazgos tuvieron como base la data obtenida en la Global Drug Survey, la encuesta en Internet más grande sobre el consumo de drogas y alcohol entre adultos en todo el mundo. Investigadores de la Federación de Salud Pública del Reino Unido, la Wales National Trust y el King’s College London analizaron cómo casi 30.000 participantes entre 18 y 34 años de 21 países distintos se sintieron en los últimos 12 meses después de haber bebido alcohol.

Para el estudio, se les pidió que eligieran una variedad de estados emocionales, incluidos los más energéticos, relajados, sexys o seguros; o cansados, enfermos, inquietos, agresivos o con ganas de llorar (¡hey! que a todos nos ha pasado, ¿eh?). Las bebidas más relajantes fueron el vino tinto y la cerveza de acuerdo con el 52,8% por ciento de los encuestados, mientras que sólo el 20% indicó que los licores los ayudaron a aliviar la tensión.

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¡A tomar vino! Imagen: Guzzle Buddy/Amazon

En el extremo opuesto del espectro, casi el 30% de los participantes que bebieron licores como whisky, ginebra, ron o vodka dijeron que se sentían más agresivos, en comparación con el 2,5% de los consumidores de vino tinto que pensaban lo mismo. Al mismo tiempo, más de la mitad de los encuestados informaron que los licores aumentaron su confianza y niveles de energía, y el 42,4% dijo que las bebidas fuertes los hicieron sentir más sexy. Oooh.

Curiosamente, los encuestados que bebieron en exceso fueron cinco veces más propensos que los bebedores casuales a decir que se sentían fortalecidos por el alcohol. El profesor Mark Bellis del London’s King College y su equipo explicaron que los bebedores pueden estar motivados para beber en exceso, ya que piensan que el alcohol puede estimular las emociones positivas.

“Comprender las emociones asociadas con el consumo de alcohol es imprescindible para abordar el uso indebido del alcohol, proporcionando una idea de qué emociones influyen en la elección de la bebida entre los diferentes grupos de la población”.

Las respuestas también dependieron de la edad: Los encuestados entre los 18 y 24 años indicaron que cualquier bebida alcohólica, cuando era consumida en un entorno social, los hacía aumentar su confianza y niveles de energía, y los hizo sentir atractivos. El género también juega un papel importante; las mujeres sentían un espectro más amplio de emociones con el alcohol excepto la agresión, y los hombres, por otro lado, eran más propensos a experimentar agresión con cualquier tipo de alcohol.

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