A partir del próximo 6 de octubre, el Museo Guggenheim de Nueva York estará mostrando una gran exhibición llamada Art and China after 1989: Theater of the World, una de las más importantes del arte contemporáneo de China, y que abarca los años 1989 y 2008, uno de los períodos más transformadores en la historia mundial reciente.

La exposición, que ofrece una investigación interpretativa del arte experimental chino enmarcado por la dinámica geopolítica del final de la Guerra Fría, la expansión de la globalización y el surgimiento de China como potencia, examina cómo los artistas chinos han sido tanto agentes de cambio como escépticos en lo que respecta a su país convirtiéndose en una presencia global, y busca reposicionar su historia de arte para ver a ese país como parte integral del movimiento contemporáneo global.

Chen Shaoxiong, "5 hours, Red Ant". Imagen: Museo Guggenheim NYC

Chen Shaoxiong, “5 hours, Red Ant”. Imagen: Museo Guggenheim NYC

A primera vista, suena como una exhibición ambiciosa, que abarcará pintura escultura, instalaciones y piezas a las que el público estaría acostumbrado. El problema llegó luego de un artículo del diario The New York Times, en el que se hablaba de la parte más polémica de la muestra: una que incluye videoarte, y en donde los espectadores podrán presenciar prácticas poco comunes que incluyen a animales.

La pieza de la discordia es, irónicamente, la que le da nombre a la exhibición, Theater of The World, con el video Dogs That Cannot Touch Each Other, que documenta una instalación de performance de 2003 de Peng Yu y Sun Yuan, en la que un par de pit bulls están encadenados a caminadoras, en una tensión constante al borde de la pelea y la violencia.

Opinión pública y redes sociales

Luego de que el Times detallara en qué consistía la instalación, el museo se vio inundado por una avalancha de quejas de parte de activistas de animales y público en general: el artículo se había vuelto viral e incluso la institución denunció que habían recibido amenazas violentas si llegaban a mostrar la pieza. Al final, la opinión pública ganó, y el Guggenheim hizo algo muy poco común: decidió retirar el performance en video, con una declaración un tanto confusa acerca de las amenazas y de la provocadora pieza en cuestión, sin defender a los artistas (que se enteraron días después de lo sucedido) o la importancia de Dogs That Cannot Touch Each Other en el contexto de la muestra.

Peng Yu y Sun Yuan. Fotografía: Art link Art

Peng Yu y Sun Yuan. Fotografía: Art Link Art

La polémica es inquietante: claro está, el video es violento y perturbador para muchos, pero para el museo fue sorpresiva la manera en que la gente esparció la historia a través de las redes sociales, que recuerda mucho lo que ocurrió en Brasil semanas atrás con una muestra LGBT, que transforma al público en una masa llena de furia que pareciera estar lista a linchar museos por ser espacios en los que debería haber un debate.

Aunque la exposición clama ser una mirada profunda sobre el arte chino entre los años 1989 y 2008, parece que el personal del museo no tenía una comprensión muy clara acerca de su propia muestra. De hecho, en el catálogo oficial de Theater of The World, supuestamente la pieza principal de la exposición, sus artistas Sun y Peng sólo merecen una entrada de una sola página, y su controversial video tan sólo un párrafo,

¿Estaba el museo preparado?

Leyendo el catálogo de Art and China after 1989: Theater of the World, es posible enterarnos de qué se trata el video realmente:

“Este escenario altamente estilizado expone la condición relacional del abyecto, o persona que comete un acto cruel y vil, iluminando su papel crucial en la mediación del poder y el mantenimiento de las estructuras jerárquicas de la sociedad. De esta manera, los perros que no pueden tocarse reflejan a la sociedad en general, donde a través de su participación inevitable, los sujetos se ven obligados a ser dominantes o subordinados”.

Visto como una metáfora sobre la sociedad china al borde del cambio, es posible que muchos pudiesen haber entendido el video; pero lo preocupante es que los curadores ni siquiera hicieron el esfuerzo. Lo vaguedad de las comunicaciones del Guggenheim son preocupantes: justamente lo interesante de la exhibición era destacar cómo los valores cambian a través de las culturas aunque nos desagrade, y crear un puente cultural en el que el occidente pudiese comprender distintos escenarios a los que no están acostumbrados.

En ensayos hechos previamente sobre Dogs That Cannot Touch Each Other, es fácil descubrir que el performance con los animales fue hecho con tiempo de preparación con entrenadores de perros, quienes atendían diligentemente a los animales (dándoles comida, agua y masajes) antes y después de cada performance en el 2008: los pitbulls del video se convirtieron en perros de alta competencia para sus entrenadores, como si fuesen atletas olímpicos de 4 patas, y nunca fueron tratados con crueldad.

Y aunque cualquiera está en su derecho de considerar el performance repugnante, el tratamiento de los animales en el video es representativo de una rama del arte chino que existió una década atrás y que es históricamente importante para la muestra y necesita ser entendido. Sin contexto, quienes protestaron sólo se quedaron con el shock de la imagen de dos perros a punto de pelear, y que comparado con artistas como Xu Zhen (quien ha matado gatos en galerías para explorar el concepto de furia), es muchísimo más respetuoso.

¿Estamos en una nueva era de censura artística gracias a las redes sociales, que por su brevedad presentan todos los escenarios en blanco y negro? Sólo el tiempo lo dirá. Pero antes de juzgar, siempre es bueno conocer toda la historia: puede que terminamos aprendiendo algo que nunca esperábamos acerca de una cultura que desconocíamos. ¿Arte o crueldad? Decídelo por ti mismo.

Despues de leer, ¿qué te pareció?