La mayoría de nosotros vive con uno o más tatuajes sobre nuestro cuerpo, y que forman parte de nuestra historia personal: ya sea ese delfín que te tatuaste en Playa Del Carmen después de una borrachera o un intrincado diseño que represente algún momento representativo y privado de tu vida, hoy más que nunca estamos acostumbrados a ellos, aunque aún haya generaciones que los equiparen a los piratas de antaño o a criminales.

Y hasta cierto punto, el estereotipo proviene de algo real, pues en la cárcel, los tatuajes pueden convertirse en una parte importante del uniforme de un preso, no solo para señalar el delito en por el que se encuentran pagando una pena, sino también como una herramienta de comunicación única para sus compañeros: una daga en el cuello, por ejemplo, sugiere que un recluso ha asesinado a alguien en prisión y está disponible como sicario.

Arkadi Bronnikov es considerado el principal experto en iconografía del tatuaje de Rusia, y desde hace unos cuantos años viene publicando colecciones de fotografías de criminales encerrados en institutos penitenciarios de ese país bajo el nombre de Russian Criminal Tattoo Police Files, que hasta la fecha con cinco tomos, sea probablemente la colección más grande de fotografías de tatuajes en prisión hasta la fecha.

“La mayoría de los tatuajes se hacen de una manera primitiva y dolorosa. El proceso puede tardar varios años en completarse, pero se puede crear algo pequeño una sesión de cuatro a seis horas de trabajo ininterrumpido. El instrumento tatuador suele ser una afeitadora eléctrica adaptada, a la que los reclusos sujetan agujas y una ampolla de colorante líquido hecha de caucho quemado mezclado con orina como pigmento. Por razones de salud, es mejor usar la orina de la persona que se está tatuando”.

La iconografía es extensa: las imágenes religiosas por lo general demuestran fe y lealtad al grupo criminal al que pertenecen, mientras que una mujer desnuda quemada en una cruz simboliza una condena por el asesinato de una mujer. El número de troncos registros en el fuego debajo de la víctima denota el número de años de la sentencia. Felinos en medio de un rugido simbolizan agresividad e irrespeto por la autoridad; cada nudo en un alambre de púas el año de una condena; y aquellos que tienen a picas de barajas y mujeres, demuestran sus adicciones a quien las quiera ver.

Las fotos son una representación inocente de la sociedad criminal, sin dejar de lado su parte humano, pero sin duda dejan en evidencia el carácter de cada uno de estos hombres: agresividad, vulnerabilidad, melancolía y engreimiento. Sus cuerpos muestran una historia extraoficial, contada no solo a través de tatuajes, sino también de cicatrices y uno que otro dedo faltante.

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

Russian Criminal Tattoo Police Files. Fotografía: Arkadi Bronnikov/FUEL

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