The Sexiest People are Thinkers

Uno de los países con mayor tradición católica en el mundo es sin duda España, en donde cada semana santa millones de fieles salen a las calles a venerar al Nazareno y a la virgen dolorosa con velas, matillas y cantos sacros. Pero a mediados de los años 80, la escena punk de ese país era un caldo de cultivo masivo, con grupos como La Polla Records, capaces de movilizar a miles de jóvenes en todo el país.

La Polla Records

La Polla Records Fotografía: Archivo

Los punks llevaban años fomentando las procesiones ateas y un movimiento antieclesiástico junto con activistas gays y opositores a los militares, creando grupos como el KKKK (Komité Kristo Krucificado Kopón) y RATA (Roedores Anticlericales Totalmente Ateos), formado por una mayoría de jóvenes. Ya habían quemado libros simulando a la Inquisición, tenían algún tiempo haciendo contraprocesiones para “acompañar” al Nazareno, sin hablar de las veces en que le lanzaron botellas al Cristo Crucificado mientras la policía les sacaba sangre a punta de golpes.

Sin embargo, el año en que este choque entre católicos y punks llegó a su punto más álgido fue en el año 1988, cuando la policía comenzaba a hacer redadas en bares punks de Pamplona y Calderería para meter presos a todos estos jóvenes antes de la llegada de la Semana Mayor. Hartos ya de la represión, decidieron hacer una gran manifestación, teniendo como himno el Salve de La Polla Records:

Fue un choque de fuerzas: los feligreses, calientes con el fuego de la devoción, comenzaban a acercarse a los punks, quienes los esperaban desde hacía horas con sed de anarquía. Aunque es dificil saber dónde se encendió la polvora, las historias cuentan que uno de los fieles con un cirio en mano decidió atacar primero. ¿El resultado? Una pelea sangrienta en donde los puños y las velas volaban mientras la imagen de la Virgen se tambaleaba mientras los gritos de “¡Hay que quemar a La Dolorosa!” subían en volumen.

De acuerdo con lo publicado en el diario El País el domingo 3 de abril de 1988, no hubo heridos de gravedad. Los políticos pidieron el destierro de los punks, quienes amenazaban la identidad religiosa de toda una nación, y unos cuantos policías sufrieron algunos golpes:

Reportaje El País

Imagen: El País

Al final, la historia se volvió leyenda. La Batalla de Calderería. El día en que un grupo de punks se apropiaron de la Semana Santa e hicieron temblar hasta los mismos santos, cantando su propia música sacra:

A cuenta de prometer; el reino de los cielos / Algunos vivillos lo que están haciendo / Es su propio cielo particular en la Tierra / Compre un pedazo de cielo / Pagando su cuota mensual / ¡Salve Regina! Mater Misericordia

Amén.

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