Como si fuese una historia salida de Black Mirror o de una de las miles de leyendas vampíricas que la humanidad ha venido narrando desde hace siglos, parece que los millonarios de la tercera edad ya han conseguido el nuevo remedio de la eterna juventud: sangre adolescente.

Sí, así como lo lees. Gracias a las transfusiones de sangre que una startup de Silicon Valley llamada Ambrosia (sí, como la comida de los dioses) que se están vendiendo aproximadamente por USD $8.000, la compañía está haciéndose millonaria gracias a las “propiedades antienvejecimiento” contenido en el plasma de los humanos menores de 25 años de donde se extrae el “elixir”.

Hasta ahora, más de 100 personas se han sometido a un ensayo clínico en la compañía fundada por el doctor Jesse Karmazin, entrenado en Stanford, y que consiste en una transfusión de dos litros y medio de plasma, es decir, la porción líquida de sangre que queda después de un proceso de centrifugación. Los primeros resultados han sido alentadores según con Karmazin, quien ha afirmado que el tratamiento es “como una cirugía plástica desde adentro hacia afuera”.

De acuerdo con el MIT Technology Review, Karmazin se inspiró para fundar Ambrosia después de ver estudios que algunos investigadores habían realizado sobre ratones que habían sido cosido juntos a través de sus venas conjuntas, y que demostraron que algunos aspectos del envejecimiento podrían revertirse cuando los ratones más viejos recibían sangre de los más jóvenes.

Sin embargo, otros investigadores no han podido replicar estos resultados, y los beneficios de la parabiosis en los humanos aún no están claros. Aún así, Karmazin cree que “los datos sobre animales y retrospectivos son convincentes”, y quiere que el tratamiento esté disponible para los humanos. Ooook.

En una entrevista publicada por The Sunday Times, Karmazin afirma que la transfusión podría ayudar a mejorar la apariencia, la diabetes, la función cardíaca y la memoria. “No estoy realmente en la posición de decir que esto proporcionará la inmortalidad, pero creo que se acerca bastante, esencialmente”.

Sin embargo, algunos investigadores han advertido que el procedimiento no está probado científicamente, y que es poco probable que el ensayo proporcione muchas pruebas clínicas para respaldar las afirmaciones de la startup. También ha sido criticado por no incluir un grupo placebo y por hacer que los participantes paguen para participar en el ensayo.”Básicamente se está abusando de la confianza de la gente y la emoción pública en torno a esto”, dijo el neurocientífico Tony Wyss-Coray a Science Mag.

En el ensayo clínico de Ambrosia, la sangre se compra directamente a bancos de sangre, idealmente de donantes adolescentes, antes de que el plasma se separe. La transfusión de dos litros y medio, una mezcla de varios donantes, se inyecta en los participantes, que tienen una edad media de 60 años. Así que llegó la hora de decirle adiós a las cirugías plásticas y las dietas detox: parece que de ahora en adelante, solo se necesita la transfusión del gen-z más cercano. Yum.

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