Si has luchado contra la ansiedad, sabes lo incapacitante que puede llegar a ser… y cómo puede afectar la forma en la que vives tu vida. La ansiedad es un trastorno mental que afecta tu estado de ánimo, tus emociones, tu comportamiento y tu manera de pensar. Sin embargo, la mayoría de las veces, son las manifestaciones físicas las que llaman la atención sobre estas afecciones: en otras palabras, las emociones no son la única pista de que puede haber algo sucediendo en tu cerebro, pues la ansiedad también puede afectar tu salud física y la capacidad de tu cuerpo para llevar a cabo funciones esenciales.

Las personas con trastorno de ansiedad generalizada o TAG se caracterizan por un estrés constante o ansiedad excesiva cuando ocurre algo estresante: el cerebro libera cortisol y adrenalina, lo que provoca que los músculos se preparen para combatir el factor estresante o huir de él. Esto se conoce como una respuesta del sistema nervioso simpático o el reflejo de lucha o huida. Las personas con TAG viven con ese instinto constante en segundo plano.

A continuación, una guía práctica para aprender a reconocer cómo la ansiedad te patea el culo todos los días sin que te des cuenta.

1. Estás inquieto como un junkie

Esto representa respuesta de huida más que de lucha, pues tus músculos y tu cerebro están listos para salir corriendo… pero no hay nada de qué escapar. Este es uno de los motivos por los que muchos terapistas dicen que el ejercicio regular alivia los síntomas de ansiedad: porque las personas usan todas las hormonas reprimidas en sus cuerpos y las utilizan. A algunos les resulta útil tener un pequeño objeto para ocupar las manos, como un trozo de papel para doblar y rasgar: de esta manera, tu cerebro se siente ocupados y evitas hábitos dañinos como comerte las uñas.

2. Siempre estás cansado

El otro lado de la moneda del instinto de lucha/huida es que es realmente agotador. Por ejemplo, si tuvieras que tensar cada músculo posible en tu cuerpo ahora mismo y sostenerlo por el resto de la eternidad, te agotarías bastante rápido, ¿no? Cuando toda tu energía va hacia algo que podría requerir una respuesta inmediata, entonces las tareas diarias como levantarse para apagar las luces parecen mucho más fatigosas.

3. Tu estómago es una mierda

Tal vez pienses que la indigestión constante, y la acidez se deba a lo que comes, pero puede ser tu cerebro, y tiene sentido: la gente no puede correr largas distancias o realizar entrenamientos pesados ​​con el estómago lleno, o terminarás con calambres. Así que tu cuerpo intenta apresurar el trabajo de la digestión ante una posible pelea y hacer que tu cuerpo sea más ligero y más aerodinámico, lo que hace que la huida sea más fácil.

4. El maldito insomnio no te abandona

Ir a la cama es entrar en modo hello darkness my old friend, ¿verdad? La explicación es simple: si estás en un lugar por mucho tiempo, el peligro podría alcanzarte. Tu cuerpo, sin embargo, no se da cuenta de que en realidad no existe ningún peligro, por lo que si permaneces despierto o duermes cortos períodos de tiempo, es más seguro. Desafortunadamente este sistema es un ciclo de mierda, porque te pones ansioso y no puedes dormir, lo que lleva a un mayor estrés en tu mente y cuerpo, lo que hace que sea aún más difícil dormir, y así sucesivamente. Ugh.

5. Hiperventilación y palpitaciones que te hacen sentir que te mueres

Los músculos que procesan más energía requieren más oxígeno para mantener el esfuerzo, por lo que respirar rápidamente ayuda a maximizar la ingesta de oxígeno. El desafío ocurre cuando extendemos esta respuesta y los pulmones no tienen tiempo para extraer el oxígeno del aire que respiramos antes de que exhalemos: es entonces cuando la ingesta de oxígeno disminuye y resulta en esa sensación de mareo que experimentan muchas personas durante un ataque de pánico. Las palpitaciones del corazón suceden porque el cuerpo usa sangre extra para transportar oxígeno a los músculos, y como debe bombearlo más rápido, tu pecho suena como Dave Grohl frente a una batería.

6. Rechinas los dientes y presionas la mandíbula

¡Tu cuerpo está listo para la acción! Sin embargo, el desafío con los trastornos de ansiedad es no saber qué acción tomar, por lo que su cuerpo responde con músculos tensos como una mandíbula apretada y rechinando los dientes. Otras respuestas comunes de la tensión muscular podrían ser puños cerrados, dedos de los pies doblados, dolor de cabeza por tensión o migrañas crónicas y dolor en el cuello y los hombros. Terminas clamando por un masaje.

7. Te tiemblan las manos y sudas como cerdo

¿Recuerdas a Axl Rose en el video de Don’t Cry en pleno ataque de pánico con las manos temblorosas? Pues bien,e so es exactamente lo que te pasa: la adrenalina está enviando señales al cuerpo para entrar en una situación en la que no quiere ir a ninguna parte, o tus músculos están tan tensos que ya no pueden más. Además, el sudor te refresca durante un intenso esfuerzo de energía: los músculos están quemando tensión, así que tu cuerpo modera su temperatura sudando incluso cuando siente frío.

8. Vives aterrado como protagonista de peli de terror

A veces pareciera que el mismo Pennywise se mudó de la alcantarilla y terminó bajo tu cama. El miedo era una respuesta lógica para un humano prehistórico que necesitaba huir o ahuyentar a los depredadores cuando estaba en peligro, pero que en alguien con ansiedad en el acelerado mundo de hoy es sin duda algo que dispara nuestro estrés, así que a comenzar a practicar meditación. El lado bueno, sin embargo, es que las personas con ansiedad son las más preparadas para sobrevivir al apocalipsis zombie.

Despues de leer, ¿qué te pareció?