Update 21/11/2017: Este post se hizo en el año 2016, antes de las acusaciones hechas por Björk y su manager al director Lars Von Trier de abuso físico y verbal durante el rodaje de esta película. A pesar de que el film ahora está manchado hasta cierto punto por estos nuevos alegatos, sentimos que sigue siendo uno de los mayores logros de la carrera de Björk, y su interpretación en un ambiente hostil tiene aún más mérito después de lo que conocemos sobre Von Trier y su productora. Podemos obviar los cumplidos hacia el director en la lista, pero el trabajo de Björk continúa siendo importante y valioso.

Dancer in the Dark ganó la Palma de Oro como mejor película en el Festival de Cannes del año 2000, y su protagonista, la cantante islandesa Björk, se llevó el galardón como mejor actriz por su interpretación como Selma, una madre humilde que hace todos los sacrificios posibles para poder operar a su hijo de una lesión ocular congénita que le está robando la visión. Mientras trabaja, sueña despierta y descubre la crueldad que la rodea, Selma va quedándose ciega al mismo tiempo que canta para olvidar.

El film es una mezcla experimental de géneros que son utilizados al máximo al servicio de una historia con un tremendo impacto dramático: pocos films son tan potentes como este. Si aún no lo has visto, aquí una lista de razones por las cuales deberías hacerlo cuanto antes.

7. El estilo de Lars Von Trier

Dancer in the Dark, por Zentropa Entertainments

Fotografía: Zentropa Entertainments

El director Lars Von Trier es la figura central del movimiento fílmico Dogme95, donde los cineastas buscan despojarse de toda falsedad contenida en las películas de Hollywood en un esfuerzo por promover algo más real y crudo. Este objetivo es logrado a la cabalidad con Dancer in the Dark, película durante cuyo rodaje Von Trier incluso evitó el film y utilizó un formato digital, poca utilería y colores mudos para centrarse en las actuaciones y la trama.

6. Te hará ver La Novicia Rebelde de una manera diferente

Dancer in the Dark, por Zentropa Entertainments

Imagen: Zentropa Entertainments

Uno de los pocos placeres de Selma, además de su hijo, son los musicales norteamericanos. En Dancer in the Dark, el personaje de Björk participa como María en montaje comunitario de la famosa obra La Novicia Rebelde, cuyos temas son interpretados con el sabor amargo de una inmigrante sin educación formal en medio de la pobreza, que está pasando por la mayor tragedia de su vida. Cada melodía feliz tiene un nuevo toque de dramatismo y tristeza cuando Selma la canta.

5. La intimidad emocional que logramos con Selma

Dancer in the Dark, por Zentropa Entertainments

Fotografía: Zentropa Entertainments

Ya que el film está realizado como un documental con cámaras sostenidas en la mano al estilo del cinema verité, nos sentimos más que espectadores: somos participantes de los momentos más privados y vulnerables de los personajes, en particular de Selma. Cuando no hay una banda sonora o un movimiento de cámara que nos distraiga, el centro de la acción es la emoción, y los más mínimos gestos tienen un significado. Sonrisas íntimas y momentos devastadores se amplifican gracias a que hemos estado junto a ella físicamente desde el comienzo.

4. Es un musical inusual

Dancer in the Dark, por Zentropa Entertainments

Imagen: Zentropa Entertainments

Uno de los aspectos más fascinantes del film es cómo Von Trier le da la vuelta a los elementos clásicos de un film musical Hollywoodense para convertirlos en algo diferente. Los números musicales no tienen grandes escenas de baile alegres con tomas apabullantes, sino que reflejan la realidad de la película, la inexperiencia del personaje de Selma y de cómo ella escapa de su realidad por breves minutos y amplifica su estado de ánimo a través de la música.

3. El tema I’ve Seen It All

Dancer in the Dark, por Zentropa Entertainments

Fotografía: Zentropa Entertainments

Con este tema, el personaje de Selma busca a convencer a Jeff (su pretendiente romántico) de que no le importa perder la vista. Comienza como un diálogo entre ambos en donde enumeran todos los lugares que ella ha visitado, en la realidad y en su imaginación. Pese a que a primera vista parece una especie de versión de My Favorite Things de La Novicia Rebelde, I’ve Seen It All es un remolino de emociones que nos hace darnos cuenta de que Selma está tratando también de convencerse a sí misma de que no necesita ver lugares con los que siempre ha soñado.

2. Las secuencias de fantasía

Dancer in the Dark, por Zentropa Entertainments

Fotografía: Zentropa Entertainments

Pese a que la paleta de colores en el film está compuesta de tonos marrones y grises oscuros, las secuencias que se llevan acabo en la mente de selma nos llevan a un mondo diferente y más colorido: el de su imaginación, en donde los colores brillan u vibran junto a un sonido mucho más completo, logrando que nos involucremos en su mundo fantástico, más allá del dolor y el sacrificio.

1. La interpretación de Björk

Dancer in the Dark, por Zentropa Entertainments

Imagen: Zentropa Entertainments

La actuación de Björk en este film es increíble. Nunca da un paso en falso, dándonos una interpretación que es tan emocionalmente desnuda y cruda, que a veces que es difícil de ver. Las dos secuencias más terribles para su personaje son fascinantes y proyectan una mezcla compleja de vulnerabilidad juvenil y determinación maternal. Este film jamás hubiese sido lo mismo sin su entrega e intensidad en el papel de Selma, lo cual es un cumplido sin igual para alguien que no es una actriz entrenada y sin embargo carga el peso de de 141 minutos de película en sus hombros.

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