En nuestra opinión, el arte que provoca algún tipo de agitación es uno de los mejores: no todo debe ser visto para provocar placer. Si una obra de arte puede hacer que las audiencias cuestionen el papel del arte, el estado del mundo en el que vivimos o incluso a ellos mismos, se podría considerar un éxito.

Por supuesto, durante la historia diferentes obras y exposiciones han causado escándalos por diferentes razones; ya sea por la audacia de su presentación, por obscenidad o por la percepción de blasfemia. Pero cualquiera haya sido la razón, una de las funciones del arte a lo largo de la historia ha sido romper con las normas.

Hoy recogimos algunas de las mejores polémicas relacionadas con el mundo del arte, y pueden estar seguros de que alguna les provocará sorpresa.

1. Deborah de Robertis en el Musée d’Orsay (2014)

La artista del performance Deborah de Robertis, originaria de Luxemburgo, es bastante conocida por su trabajo, más que por su nombre. Comenzó a hacer bastante ruido en el mundo del arte cuando visitó el Musée d’Orsay de París en el año 2014, encontró la controversial pintura de 1866 L’Origine du Monde de Gustave Courbet, y le rindió homenaje a la obra de manera única, exponiendo su propia vagina e imitando la pose de la modelo, dejando en shock a los visitantes que se encontraban en el museo en ese momento.

2. El Juicio Final, de Miguel Ángel (1536-1541)

"El Juicio Final" de Miguel Ángel (1536-1541)

“El Juicio Final” de Miguel Ángel (1536-1541)

El techo de la Capilla Sixtina en El Vaticano hecha por Miguel Ángel es sin duda alguna uno de las obras de arte renacentistas más admiradas de todos los tiempos, y su obra El Juicio Final fue encargada por el Papa Clemente VII días antes de su muerte. Unos 20 años después de ser develada, el Concilio de Trento condenó la desnudez en al arte religioso, y en 1565 el Papa Pío IV encargó al pintor Daniele da Volterra, a cubrir la obra original con ropas y telas, así como a repintar a Santa Catalina y San Blas, cuyas posiciones en la original eran consideradas inmorales. Durante los siglos 17 y 18 los desnudos fueron cubiertos aún más, y en restauraciones entre los años 1980 y 1992, se descubrió que los desnudos habían sido “raspados” del original y que no podían ser recuperados.

3. Piss Christ, de Andrés Serrano (2011)

"Piss Christ", de Andrés Serrano (2011)

“Piss Christ”, de Andrés Serrano (2011)

El artista Andrés Serrano recibió amenazas de muerte y cartas llenas de odio durante años luego de presentar su fotografía Piss Christ, que mostraba un pequeño crucifijo de plástico sumergido en un frasco de la orina de Serrano. El trabajo no sólo encendió un debate sobre el financiamiento de las artes públicas (Serrano recibió más de $15.000 de la Fundación Nacional para las Artes), sino que muchos cristianos se ofendieron con la pieza. Cuando la pieza fue exhibida en el 2011, fue vandalizada “más allá de la reparación” por un grupo de fundamentalistas cristianos armados con martillos.

4. Il Cavallo, de Leonardo Da Vinci (1482-1499)

"Il Cavallo" de Leonardo Da Vinci (1482-1499)

“Il Cavallo” de Leonardo Da Vinci (1482-1499)

Siendo uno de los artistas más reconocidos de su época, Da Vinci solía recibir encargos de sus mecenas, tal como sucedió en 1482, cuando el duque de Milán, Ludovico Sforza, lo comisionó para que esculpiera un enorme caballo de bronce: Il Cavallo tendría una altura de 25 metros y un peso de 20 toneladas después de su fundición. En 1499, después de 17 años de trabajo, Leonardo consiguió hacer un modelo a escala en arcilla de unos 7 metros y medio, ya que debido a la guerra, las enormes cantidades de bronce que se habían destinado a la obra se utilizaron para hacer cañones. Por desgracia, las fuerzas francesas entraron en Milán en septiembre de 1499 y Sforza perdió la guerra, ocasionando que los arqueros franceses utilizaran el modelo de arcilla del caballo de Leonardo para la práctica de tiro al blanco. La leyenda dice que Da Vinci nunca se recuperó de la devastación de haber perdido una de sus mayores obras.

5. Smile, de Lynda Benglis (1974)

"Smile" de Lynda Benglis (1974)

“Smile” de Lynda Benglis (1974)

En noviembre del año 1974, una publicidad a doble página en la revista Artforum causó revuelo: en la izquierda, podía verse el nombre de la artista Lynda Benglis, así como el de la galería, en negro sobre blanco, mientras que a la derecha podíamos ver a Benglis desnuda, cubierta en aceite, con un par de lentes de sol y posando con una de sus obras: Smile, una escultura en forma de dildo de doble punta hecho para lesbianas y las parejas más imaginativas del espectro gay y homosexual. Con el aviso logró la notoriedad, y con su obra llegó a convertirse en una de las escultoras norteamericanas más notables del feminismo artístico de los últimos 20 años.

6. The Perfect Moment, de Robert Mapplethorpe (1989)

"John from NYC" de Robert Mapplethorpe (1978)

“John from NYC” de Robert Mapplethorpe (1978)

El fotógrafo Robert Mapplethorpe siempre fue conocido por su descaro a la hora de representar la homosexualidad y el homoeroticismo en sus fotografías, y su muestra The Perfect Moment, anunciada para la Galería de Arte Corcoran fue demasiado para los curadores, que decidieron suspenderla por encontrarla ofensiva y obscena, ya que los impuestos del público no debían pagar un espectáculo de tan baja categoría. Como resultado, el museo fue demandado por obscenidad, la primera vez que algo así había sucedido, pero el museo fue encontrado no culpable.

7. The Sacred Virgin Mary, de Chris Ofili (1999)

"The Holy Virgin Mary" de Chris Ofili (2011)

“The Holy Virgin Mary” de Chris Ofili (2011)

La infame pintura de Ofili causó una controversia mayor cuando fue exhibida por primera vez en Nueva York durante el año 1999. El entonces alcalde Rudolph Guliani llamó a la pintura “algo enfermo” y trató de retirar la subvención anual de $7 millones del Museo de Brooklyn, en donde se alojaba la pintura. El museo eventualmente ganó el caso en la corte sobre la pintura, que muestra a una Madonna negra rodeada por “mariposas” hechas con collages de imágenes pornográficas y posada sobre una base hecha de estiércol de elefante cubierto en resina. Aunque fue protegida por una pantalla de plexiglás, la pintura fue vandalizada por Dennis Heiner con pintura blanca en 1999.

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