Este 11 de mayo se cumplen exactamente 25 años del lanzamiento del single Friday I’m in Love de The Cure, y por qué no hacer una retrospectiva musical, y adentrarnos en siete cosas que tal vez no sabíamos sobre este himno brit pop de todos los tiempos.

Fue en 1989 cuando los británicos no estaban seguros si Disintegration sería efectivamente un augurio apocalíptico de lo que podría pasar musicalmente con ellos. No obstante, en 1992, la banda regresó con Wish, un disco que esperaba tiempos mejores y que, al parecer, en ese momento no sabía que venía con un as bajo la manga.

Y es que Friday, I’m in Love llegó como una canción pop de corte irreverente y lúdico, sin mayor profundidad en su contenido, pero que transmitía esa sensación de lejanía de un brit más oscuro, lleno de sintetizadores y bases melódicas al que ya nos había acostumbrado The Cure y otros exponentes de este género en la música de ese momento.

Felicidad era lo que en ese momento la banda quería mostrar, al parecer, pero no olvidando que venían de un clima sombrío, muy británico y con remanentes absolutos de los 80. No obstante, la canción está de cumpleaños número 25 este 11 de mayo, y es por ello que no podemos dejar pasar 7 cosas que la hacen inolvidable.

1. La canción se grabó en una casa de campo. Claro, en una bastante especial.

Fotografía: Last.fm

Richard Branson, dueño y fundador de Virgin Group, instaló un estudio de grabación bastante vanguardista para artistas de esa época en su mansión ubicada en Oxford, a las afueras de Londres. Para ese minuto, el lugar ya había acogido a nombres como Van Morrison, Queen, Gene Simmons, entre otros. En palabras de Roberth Smith, este espacio que eligieron para grabar una de sus canciones más recordadas, “No era el mejor estudio, pero tenía el mejor ambiente. Eso demuestra nuestras intenciones desde el principio”.

2. La paranoia de Roberth Smith al escribir la letra de la canción

Fotografía: DAZED

Era sabido que Roberth Smith sufría de paranoia. Pero la exacerbación de este problema se manifestó al momento de escribir Friday I’m in Love. Al parecer, no podía creer que lo superficial y facilista de la letra no hubiese sido tomado por alguien anteriormente para crear un hit, sencillamente espectacular. Sus palabras lo decían todo: “Debo haber robado esto desde algún lugar, no puedo haber llegado a esto”.

3. Una melodía “muy optimista” es mejor que algo “desesperado”

Fotografía: Getty Images

Y es que si ya estábamos al tanto de la paranoia de Smith, también nos consta que su personalidad era absolutamente depresiva. Esto lo manifestaba en cada una de sus canciones previas a Wish. Pero con Friday, I’m in Love simplemente fue algo como una bomba de tiempo. Porque la compuso, no la igualó nadie y más encima la convirtió en un fenómeno. “Es tan fuera de lo común: muy optimista y realmente feliz. Es bueno conseguir ese contrapeso”.

4. La velocidad en el ritmo de la canción fue tan inesperada como el éxito que tendría

Fotografía: YouTube

La melodía original de Friday I’m in Love no era la que conocimos y que nos cautivó. Resulta que fue un accidente bastante desapercibido el que generó que la grabación fuera completamente distinta a lo que se buscaba en un primer momento. Según la banda en ese minuto “la sensación entera cambió”, pero más que explicar una percepción, simplemente explicaron años más tarde que Smith se encontraba jugando con el potenciador de velocidad y se olvidó de apagarlo.

5. La canción fue una de las primeras con Perry Bamonte reemplazando a Roger O’Donell

Fotografía: Getty Images

Perry Bamonte debutó en 1990 en The Cure reemplazando a Roger O’Donell en los teclados. No obstante, en 1993 tras la salida de Porl Thompson, uno de los fundadores de la banda, Bamonte se transformaría también en guitarrista y segunda voz luego de Smith. No fue hasta Wish en 1992 que pudimos ver a Bamonte en todo su esplendor como instrumentista genio y asumiendo un papel que llenó la banda de otro estilo, con más cuerdas, el uso de otras bases y canciones que serían el foco de atención de los nuevos públicos que comenzaban a sumarse.

6. El video de la canción fue filmado en dos horas y homenajeó al cine mudo

Caracterizados por tener trabajos icónicos en lo que a material audiovisual se refiere, The Cure no quiso quedarse atrás con la realización del video de Friday, I’m in Love marcando pauta para la época con un video realizado como homenaje al cine mudo. Los disparos de la banda en un juego de sonidos que solo muestran telones vintage de fondo son parte de este viaje por las artes visuales escénicas como el teatro y las expresiones mudas. Según Bamonte en entrevista con MTV en 1992: “Usamos un montón de accesorios, el telón de fondo cambiando y nosotros divirtiéndonos”.

7. Los fans de Friday, I’m in Love fueron odiados por Robert Smith

Fotografía: Getty Images

Paranoia, miedos, depresión. Son palabras muy propias del repertorio musical de Robert Smith en The Cure. El odio a esta canción no fue la excepción, cuando en varias entrevistas aseguraba que sus fans no eran precisamente los fanáticos del new wave que venían entregando hasta antes de Wish y que básicamente era un error considerarse del gusto de The Cure si amabas Friday, I’m in Love: “A quienes les gusta Friday, I’m in Love no son fanáticos de The Cure. No son los que compran mis discos”.

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