Para cualquiera que siga de cerca la movida electrónica a nivel mundial, sin duda conocerá la historia de Nina Kraviz, una de las figuras más reconocidas del ámbito dance en los últimos años. Nacida en Siberia y con una niñez un tanto difícil (las cosas no son nada fáciles cuando vives en la tundra nevada), quiso convertirse en dentista hasta que comenzó a comprar vinilos para hacerse su camino en el circuito de música electrónica y finalmente convertirse en una de las DJs más reconocidas alrededor del mundo.

A lo largo de su carrera camino, ha provocado muchas conversaciones y a veces controversias, pero cuando se habla de Nina, es sobre todo por su innegable belleza y por su refinado gusto musical por el acid house, que la hacen una DJ única en una escena dominada por los hombres. A continuación, una lista de razones por las que amamos a Nina Kraviz.

1. Le importan una mierda las polémicas

En el 2013, Nina denunció al DJ Greg Wilson luego de que éste le dedicara un post en su blog diciendo que la única razón por la que la rusa era una DJ era simplemente porque era hermosa y se aprovechaba de ello para que nadie le prestara atención a sus sets, por lo que Nina le respondió que su opinión era una muestra más del sexismo reinante en la escena musical, y que había miles de DJs hombres allá afuera haciendo dinero con sets que eran una mierda y nadie les decía nada. Además, a finales del año pasado fue criticada por un set que hizo en Australia que no “tenía suficiente techno”, así que tuvo que explicarle a la gente qué era techno y qué no para callarles la boca.

2. Tiene su propio sello disquero

En el 2014, Nina creó su propio sello disquero, трип (TRIP), que fiel a su nombre, su enfoque está en el lado más psicotrópico, ácido y lisérgico de la música electrónica que se ha convertido en su marca. Además de sus propias producciones, el sello contará con artistas similares a ella, que la inspiran y cuya música aparece frecuentemente en sus sets. A principios de este año inauguró un sub sello más, llamado GALAXIID, cuyo foco está en el lado más experimental y ambient de la electrónica.

“Llegué al punto en el que desarrollé un cierto sentido musical y no vi un lugar en donde el tipo de sonido que me gusta se presentaba, así que pensé que era el momento para crear una plataforma independiente donde esta estética podría encontrar su hogar. Cada lanzamiento de трип tiene una historia, un viaje. No son artistas al azar: toda la música está conectada y se visualiza a través de una narración sónica”.

3. Tiene un gusto ecléctico

Cualquiera que haya seguido el desarrollo de Nina como DJ, productora y directora en los últimos años debe estar muy consciente de cuán amplias son sus influencias y cómo las inyecta tanto en sus producciones como en sus sets de DJ. Nunca ha sido particularmente extraño escuchar un poco de IDM old school o pistas ambient, breakbeats extraño, o incluso algún tema de ghetto tech en sus sets. Incluso en sus selecciones más conservadoras o estándar, siempre es posible distinguir sus influencias, así como su amor por el acid. Cuando era niña, solía escuchar los discos de su padre: Led Zeppelin, Grace Jones, The Doors, Peter Gabriel, y su banda favorita, Pink Floyd, a quienes llama los pioneros de la electrónica de su tiempo.

4. Hace sus sets para llevarnos por un viaje espiritual y musical

Ya que es una DJ conocedora y con influencias variadas, nunca tiene miedo de ensuciarse las manos y de llevar a su audiencia a un viaje espiritual a través de la música. Lo que quiere es que la gente recorra junto a ella un camino de beats en donde todo tenga la misma energía, que sea un viaje comunal (como su sello, трип). Para Nina, el espectador es lo primero, así que busca que con ella pasen las mejores horas de sus vidas.

“Normalmente, mis sets son este lugar mágico en donde puedo relajar mi mente y verdaderamente disfrutar de la música que abre un canal energético. A esto lo llamo llegar a un estado de flujo, y una vez que sucede, todo se conecta en una secuencia vudú perfecta: yo como DJ, la gente y el lugar se convierten en una criatura única. Es increíble”.

5. Detesta la perfección

Además de pinchas sus temas favoritos de otros artistas, Nina también hace sus propias composiciones, que nacen de manera imprevista y espontánea cuando le llega la inspiración o esa elusiva musa. Lo que hace es grabar todo lo que le viene a la cabeza: ya sea con una melodía o una idea, comienza a jugar con sintetizadores, botones y frecuencias, y usualmente termina en una dirección completamente distinta a la que comenzó. Lo mejor es que luego de una hora de este ejercicio sonoro se queda con los mejores errores que hace, esos momentos esporádicos de auténtico sonido entre los beats que le parecen más interesantes. Lo que suena más refinado y perfecto lo descarta, pues está convencida de que alguien ha hecho algo que suene parecido, y siempre aprende más de algo que suene como un diamante en bruto.

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