SACO6

Ya terminó este movido 2016. Un año que será recordado por sus catástrofes sociales y políticas. Un punto de inflexión, en que despertamos del largo sueño progresista en el que jurábamos que la humanidad ya estaba terminando de superar —en gran parte— debates como la inmigración, el racismo, la brecha económica, la igualdad de género o la diversidad sexual.

Este 2016 se encargó de pegarnos un golpe en la cabeza para decirnos, “¡No! El fascismo sigue ahí, escondido en las sombras, y solo bastó que emergiera un líder populista capaz de interpretarlo para hacerse escandalosamente evidente”. El “golpe blanco” en Brasil, el Brexit, la elección de Donald Trump en EE.UU., entre otros eventos ocurridos este año nos recuerdan lo mucho que nos queda por evolucionar como civilización. Miles de páginas han sido escritas sobre el carácter social y político de estos eventos, pero hoy les traigo otro ángulo: una lectura del año a partir de su música.

Este ha sido un año particularmente político en sus lanzamientos musicales. Y no es para menos, la música popular no sólo nos sirve como fotografía de los tiempos en que nos toca vivir, sino también como herramienta de crítica política frente a la cultura dominante. La música es rebelde este 2016, algo bueno que nos dejó este nefasto año.

1. Rihanna — Anti (28 Enero 2016)

Comienzo con Anti, el último disco de Rihanna, quién dio el puntapié inicial a este año con un atípico disco, distanciándose del estereotipo pop que iba cultivando hasta este punto y dando a luz a un álbum tan novedoso como inclasificable. Toques de dancehall, R&B y soul son los sazones elegidos para un disco que se rebela contra el canon establecido por la industria musical y el personaje que hasta ahora le había impuesto. Anti nos presenta a una Rihanna más real, más sensible, y al mismo tiempo más fuerte; lejos de la Rihanna de Umbrella — que se desvivía por su hombre — una Rihanna con luz propia. Amé que incluyera un cover de Tame Impala.

2. Solange — A Seat at the Table (21 Junio 2016)

Seguimos con otra mujer, Solange, quién con este disco deja de ser simplemente “la hermana pequeña de Beyoncé”, conquistando su propio nombre. A diferencia de Rihanna y Beyoncé, Solange se ha mantenido porfiadamente en las antípodas del pop negro norteamericano, explorando constantemente las raíces de la música negra en sus composiciones. A Seat at the Table profundiza esta senda, pero esta vez como respuesta bastante explícita a la violencia racista resurgida estos últimos años en EE.UU. Es un álbum lleno de orgullo y respeto por la historia musical afroamericana, una historia de resistencia permanente. En sus propias palabras: “Un proyecto sobre identidad, empoderamiento, independencia, luto y sanación”. Ojo con la letra de la canción.

3. Alex Anwandter — Amiga (30 Julio 2016)

Alex siempre se las ha arreglado para darle un filo político a su trabajo, pero este 2016 ha alcanzado un clímax, lanzando su álbum más explícitamente político hasta ahora, Amiga. El disco arranca con Siempre es viernes en mi corazón, un himno de esos que te pillas tarareando en tu rutina, porque Alex te recuerda que no estás solo en esta cotidianidad ingrata. En Mujer, satiriza la violencia naturalizada con que el hombre-hétero-promedio trata a las mujeres, y en Manifiesto nos invita a resistir desde la marginalidad de quienes son juzgados por ser ellos mismos. Vuelve esa piromanía que tanto amamos en Alex, transformándose en vocero de quienes estamos cansados de este Chile facho que se niega a morir.  Cabe mencionar también su debut como director en la pantalla grande con Nunca vas a estar solo. Me contendré de referirme a esta película, que da para un post en sí mismo. VÉANLA.

4. M.I.A — AIM (9 Septiembre 2016)

En los últimos 5 años hemos visto el mayor desplazamiento poblacional desde la segunda guerra mundial, producto de la guerra en Siria, el cual llegó a un clímax en 2015 desatando la actual crisis de migración en Europa. A fines de ese año, M.I.A nos sorprendió con el que sería el primer single de su nuevo álbum AIM, Borders, junto a un video dirigido por ella misma en que visibiliza esta crisis, tanto lírica como cinematográficamente. En la letra, M.I.A hace un llamado a recuperar lo colectivo ante nuestra individualidad, a cuestionar nuestras creencias en tiempos de violencia e incertidumbre.

5. Nicolas Jaar — Sirens (30 Septiembre 2016)

La portada de Sirens es un raspe. Al rasparlo aparece una fotografía de la obra A Logo For America de Alfredo Jaar, padre de Nico. Este gesto viene a anunciar un disco potente tanto en lo político como en lo biográfico, con samples de grabaciones de su infancia. En No, canta en español mostrándonos lo estático y predecible que es este Chile neoliberal, 28 años después del triunfo del No. Poco antes del lanzamiento de este disco, Nico lanzó The Network, un proyecto de radio online interactivo que funciona como una especie de galería de arte sonoro digital. Está para pasarse horas hurgando entre los números y descubriendo en cada uno una obra en sí misma (Nico recomienda escuchar los números 324, 195, 108, 243, 225, y 33, culminando con el 333, su disco. Yo le sumaría también 78, 213 y 234.) Este 26 de enero estará presentando Sirens en Teatro La Cúpula gracias a Fauna Producciones.

6. The Radio Dept. — Running Out of Love (21 Octubre 2016)

El título de este disco resume el sentimiento que varios tenemos respecto de este año: se nos está acabando el amor. The Radio Dept. siempre ha sido bastante claro con su postura política. Cuando estuvieron en Chile sugirieron que si votabas por la derecha no fueras a sus conciertos, y en 2014, cuando recién se asomaba un resurgir fascista en Europa, lanzaron un single titulado Death to Fascism, rompiendo un silencio de 4 años loopeando un viejo slogan anti-fascista croata. Running Out of Love comienza con Sloboda Narodu (“libertad para el pueblo” en croata) haciendo eco de ese single y adelantándonos el tono del disco: letras de protesta contra las armas, la desigualdad, el racismo y la indiferencia: todo lo que abunda en este oscuro 2016. Un disco para la resistencia.

7. Common — Black America Again (4 Noviembre 2016)

Décadas de abandono y segregación económica y social a la población afroamericana en EE.UU., sumado a un aumento de manifestaciones de racismo sistemático han llevado al levantamiento de Black Lives Matter, generando una ola de manifestación artística de la cual Common se hace parte. En este disco, Common toma las banderas del orgullo negro originario, dando cuenta de una historia marcada por la desposesión, el abuso y la esclavitud, así como también de la histórica resistencia de su pueblo, citando a grandes personajes desde el pasado hasta nuestros días. Su single Black America Again cuenta con la participación de Stevie Wonder, un sample de James Brown, y un cortometraje.

8. A Tribe Called Quest — We Got It from Here… Thank You 4 Your Service (11 Noviembre 2016)

No se puede omitir el nuevo disco de A Tribe Called Quest, quienes después de 20 años de suspenso vuelven oportunamente a ser altavoz de quienes nos negamos a bajar los brazos ante la barbarie. En tiempos en que el racismo se siente legitimado por la elección de Trump, obras como esta lo enmarcan dentro de una crisis más profunda, apuntando directamente a la sociedad neoliberal gringa, que ha gentrificado los grandes polos urbanos, haciéndolos hostiles hacia quienes no calzamos con el sueño americano, manteniéndonos en guetos precarizados. Negros, mexicanos, pobres, musulmanes, homosexuales: no son bienvenidos. Este 2016 la fantasía de cuoteos forzados y “tolerancia” — a lo United Colors of Benetton — se derrumba, haciendo urgente conquistar una sociedad de aceptación de nuestra diversidad.

Hay mucho que decir sobre estos discos, que destacan por mucho más que por ser políticos, incluso también más allá de la música, generando a veces piezas audiovisuales con su propio mérito. Cada uno de ellos merece su propio post. Seguramente también dejé varias obras fuera de la lista. Consideren esto como una invitación a escuchar el soundtrack del tiempo que nos tocó vivir. Un tiempo de turbulencia e incertidumbre, pero al mismo tiempo de despertar de un largo letargo, hacia una más clara conciencia de nuestras contradicciones. El 2017 no se asoma como un año menos turbulento, pero vamos ejercitando la fuerza para enfrentarlo desde todos los frentes, arte incluido.

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